Blog creado por neonatólogos y enfermeras de la Unidad de Neonatología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias

jueves, 18 de julio de 2019

LA POLÉMICA DE LOS SUPLEMENTOS. ¿LO ESTAMOS HACIENDO BIEN?




Es habitual encontrar ciertas discrepancias entre las familias y los profesionales a la hora de indicar suplementos de leche artificial a los recién nacidos.  Nos referimos a esos casos en los que las familias solicitan un suplemento de leche artificial para el bebé y los profesionales consideramos que no está indicado.
Es un tema complejo puesto que en los primeros días de vida en ocasiones existen dificultades para establecer una buena lactancia y esto lleva a las madres a una situación de angustia que puede llegar a ser de difícil manejo y precipitar una situación de desánimo que concluya en el abandono de la lactancia materna.
Lo primero a confirmar aquí es que la hipogalactia verdadera, o sea  el hecho de que la madre tenga poca leche, es un trastorno infrecuente. Dicho esto, podemos ser optimistas a la hora de animar a las madres a que, aunque en los primeros momentos parezca que no "hay leche suficiente", con un poco de paciencia, es muy posible que la lactancia se establezca de manera satisfactoria para madre y recién nacido.
Sabiendo además que cuantas más veces coloquemos al niño al pecho y cuantas más veces éste succione con apetito, más posibilidades de éxito tendrá la lactancia, tenemos que recomendar la lactancia a demanda con seguridad de que es lo más beneficioso para el recién nacido.
Sabiendo también que no todo llanto del recién nacido es sinónimo de hambre ni sinónimo de gases (como te contábamos en este post), sino que el bebé pasa por una fase de adaptación a estímulos en la que sólo el cogerlo y "contenerlo" en nuestros brazos le va a calmar, sabiendo esto, podremos también angustiarnos menos cuando nuestro hijo recién nacido llore.
También hay que conocer que todos los recién nacidos sufren una pérdida de peso que llamamos fisiológica, normal y esperable y que, eso sí,  no debe superar el 10% del peso al nacimiento.

Volviendo al tema inicial, en ocasiones los padres del bebé solicitan un suplemento de leche artificial, a veces en la maternidad o a veces en el centro de salud, y nosotros como profesionales debemos valorar si ese suplemento está indicado médicamente o no,  e informar de los beneficios o de las desventajas de administrar dicho suplemento de leche artificial.
Evidentemente existe una indicación de suplementar, absolutamente respetable e indiscutible, que es la petición familiar, esté o no esté indicado médicamente. Del mismo modo que se respeta la lactancia artificial se debe respetar la lactancia mixta. Simplemente tenemos que asegurarnos de que la familia toma una decisión informada. 

Las indicaciones médicas para suplementar una lactancia materna con leche artificial (hablamos de recién nacidos sanos en una maternidad cualquiera, no de recién nacidos prematuros o enfermos), serían, entre otras, la hipoglucemia comprobada, la ictericia con hipogalactia, el aumento de temperatura u otros signos de deshidratación como serían unas cifras de sodio elevadas, diuresis escasa, o sea que no moje el pañal o lo haga con muy poca cantidad, la irritabilidad del bebé con signos de insaciabilidad y la pérdida de peso del 10% o mayor.
Después de hablar con varias familias, pensamos que en ocasiones los profesionales, en nuestro afán de promover la lactancia materna en nuestras maternidades y centros de salud, podemos llegar a "presionar " en exceso a estas familias, intentar convencerles con nuestros argumentos,  incluso en ocasiones llegar a infravalorar los comentarios que nos hacen los padres, e incluso poner muchos impedimentos para suplementar la lactancia materna temporalmente.
Cierto es que además el verano, con el aumento de las temperaturas, es un momento complicado para las familias en este sentido. Todas las madres deben hidratarse muy bien pero mucho más en verano y, por supuesto, los recién nacidos deben también tomar pecho a menudo y tener un ambiente térmico  adecuado, porque el exceso de temperatura o la escasa ingesta puede provocarles fiebre y deshidratación. Sobre la ingesta de líquidos del recién nacido te hablábamos en este post, y sobre la exposición a altas temperaturas, en este otro.

Desde nuestro blog, y en relación como decimos con algunos recientes casos, donde las familias no se han sentido entendidas ni apoyadas en esta línea, nos gustaría animar:
- a todas la madres a tener paciencia y mucho ánimo en el establecimiento de la lactancia materna, y
- a todos los profesionales relacionados con este tema (pediatras, matronas, personal de enfermería de las maternidades y centros de salud, etc...) a ESCUCHAR.  En muchas ocasiones los padres nos transmiten con angustia una verdadera necesidad de suplementar a sus hijos. Debemos sentarnos a hablar con ellos con calma, y sobre todo ser flexibles, contundentes en las ventajas de la lactacia materna, pero flexibles en la toma de decisiones, haciendo partícipes a los padres de estas  primeras decisiones que van a ir tomando con sus hijos y animando si es necesario al suplemento de la leche materna con leche artificial. Porque no olvidemos que, al fin y al cabo, son sus hijos y, salvo raras excepciones, siempre buscarán lo mejor para ellos.





lunes, 8 de julio de 2019

¿PUEDO IR A LA PLAYA CON MI BEBÉ RECIÉN NACIDO?





Los bebés nacidos en verano, ponen un toque muy especial a esa época del año en la que el ritmo de vida se ve enlentecido, y muchas familias optan por salir de vacaciones. Muchos padres recientes os preguntáis, ¿sería aconsejable irnos con el bebé a la playa?

La respuesta  no es sencilla. Si lo que se pregunta es si puedes llevarte a tu bebé a seguir el mismo ritmo que cuando no estaba (horas y horas en la playa, bajo una sombrilla, incluyendo las horas centrales del día), la respuesta es  NO. Pero si lo que propones es ir a la playa para dar un paseo tempranito, o bien durante la puesta de sol, la respuesta cambia.

El recién nacido por definición es incapaz de regular su temperatura corporal, debido a su inmadurez. Esto es, si la temperatura ambiente es demasiado fría, su organismo será incapaz de producir el calor suficiente y sufrirá de hipotermia (en neonatos, hablamos de temperaturas por debajo de los 36º) . En cambio, si la temperatura ambiente es demasiado elevada, como es el caso que nos ocupa, su cuerpo será incapaz de transpirar como lo hace un niño mayor o un adulto, y corre el riesgo de tener fiebre o incluso, en casos extremos, de sufrir un golpe de calor. ¿Cómo lo reconoceremos? En su etapa más inicial, su apariencia será la de un bebé con una piel extremadamente roja, porque sus vasos sanguíneos se dilatarán en un intento por expulsar ese calor sobrante. Puede sudar, sobre todo por la zona del cuello, aunque no es lo habitual, menos cuanto más pequeño es el niño. Su respiración se verá agitada y el niño estará irritable. Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) nos advierten que los niños, sobre todo los bebés por debajo de un año de vida, son los grupos más sensibles a sufrir daños provocados por los golpes de calor ya que, al tener menor reserva de agua, su temperatura corporal sube más rápido que en los adultos. Es una situación realmente peligrosa para cualquier persona, más aún si se trata de un bebé tan pequeño. Por eso desaconsejamos que el recién nacido se vea expuesto a esas elevadas temperaturas. Si observáis alguno de los síntomas anteriores en vuestro bebé, quitadle la ropa, llevadle a un lugar fresco, ofrecedle pecho o biberón y acercadle a un  centro sanitario, para que un pediatra pueda evaluarle.


Ahora bien, podríais ir con vuestro bebé a la playa en las primeras horas del día, sin prolongarlo más allá de las 11h-12h de la mañana. Ponedle siempre debajo de una sombrilla, con un gorrito y  ropa fresca, de color claro y holgada, pero no desnudo. El reflejo de los rayos solares, unido a la cercanía del agua, pueden hacer que la radiación rebote y podría quemarle su delicada piel. Como sabréis, no se recomienda aplicar protectores solares a los menores de 6 meses, por ser un producto químico y el riesgo que existe de absorción y posibles alergias, pero no es una contraindicación absoluta. Es cierto que si evitamos las horas centrales del día (hablamos de 11h-12h a 17h-18h) en las que los rayos del sol inciden en vertical, y paseamos por lugares con sombra, no sería necesario. Si vuestro bebé tiene más de 6 meses, utilizad un factor  de protección solar de pantalla total, SPF50, adecuado para la etapa infantil, y que esté libre de parabenos. Es ideal que sea resistente al agua, se debe aplicar 30 minutos antes de la exposición al sol y debería repetirse cada dos horas.

Además, como comentábamos en este post, se debe ofrecer al bebé el pecho o el biberón más a menudo, para calmar su sed que estará aumentada en verano.

Si se trata de ir a la piscina, la recomendación es la misma, puesto que el ambiente térmico es similar. 
Y en general, durante la época de más calor, ya estéis en la costa o en el interior, os aconsejamos seguir estas recomendaciones.


Esperamos haberos ayudado a resolver vuestras dudas de cara a las vacaciones. Sin duda este primer verano con vuestro bebé sera especial, inolvidable e irrepetible. ¡Disfrutadlo!


















miércoles, 26 de junio de 2019

MI BEBÉ RECIÉN NACIDO TIENE SOPLO, ¿PUEDE SER NORMAL?






Los soplos cardíacos son sonidos que podemos escuchar con el fonendoscopio durante la exploración cardíaca que realizamos al recién nacido (RN), que se producen como consecuencia de las turbulencias en el flujo sanguíneo dentro o fuera del corazón.

Cuando diagnosticamos de soplo a esta edad, debemos realizar una valoración global, ya que no implica que el paciente presente por ello una cardiopatía congénita (CC). Las CC son un grupo de enfermedades caracterizadas por la presencia de alteraciones estructurales del corazón producidas por defectos en la formación del mismo durante el periodo embrionario.

De hecho, según las series la auscultación de un soplo a esta edad ocurre hasta en un 60% de los RN sanos (con hallazgos ecocardiográficos normales para la edad).


Y entonces, ¿cómo podemos intentar diferenciar unos soplos de otros?

Antes de nada, debemos explicar que la circulación sanguínea es diferente en período prenatal y postnatal.

En período fetal, al no oxigenarse la sangre en los pulmones, existen determinadas estructuras que redireccionan la sangre tanto a nivel intracardíaco (foramen oval) como a nivel extracardíaco (ductus arterioso), para que se pueda oxigenar la sangre gracias a la placenta materna y se pueda distribuir oxigenada al resto de los tejidos y órganos fetales.

A continuación, en la imagen 1, mostramos un dibujo de la circulación fetal.
La sangre mezclada del ventrículo derecho llega a las arterias pulmonares y a través del ductus arterioso alcanza la arteria aorta descendente, donde finalmente, las arterias umbilicales llevarán la sangre a la placenta.
En cambio, la sangre rica en oxígeno llega a través de la vena umbilical por el conducto venoso de Arancio a la vena cava inferior, zona donde se mezcla sangre rica en oxígeno con baja en oxígeno y alcanza la aurícula derecha, que a través del foramen oval llega a aurícula izquierda, continúa a ventrículo izquierdo, alcanzando arteria aorta, continuándose de nuevo el ciclo según lo explicado.


                                Imagen 1: circulación fetal



En la vida postnatal, al iniciase la respiración, comienza a oxigenarse la sangre en los pulmones, no siendo necesarias dichas estructuras, comenzando generalmente, su cierre progresivo.

Por ello, hay ciertos soplos que en este período pueden ser fisiológicos o esperables, y ante la falta de otros datos o características en la exploración o anamnesis, el pediatra nos volverá a repetir la auscultación posteriormente sin realizar un estudio en ese momento.

A continuación, en la imagen 2, podemos observar como en vida postnatal no existe en condiciones normales sangre mezclada en región cardíaca, existiendo un “recorrido con sangre baja en oxígeno”, en el cual, a través de las venas cavas superior e inferior, llega la sangre a aurícula derecha, ventrículo derecho y a través de las arterias pulmonares llega a los pulmones, donde se oxigena la sangre. Comienza posteriormente el “recorrido de la sangre rica en oxígeno”, en el que a través de las venas pulmonares llega a aurícula izquierda, ventrículo izquierdo, impulsándose sangre a la arteria aorta, repartiéndose la sangre por los órganos y tejidos corporales y volviendo al corazón a través de las venas cavas, reiniciándose ciclo.


                       Imagen 2: circulación postnatal


Es importante saber que no todos los soplos los oímos igual, es decir, existen diferentes características que el pediatra puede definir al auscultar un soplo (cómo es el tipo de soplo
según el ciclo cardiaco, en qué lugar lo escuchamos, intensidad, duración, sonoridad…), que al pediatra le hará sospechar sobre un tipo u otro de sopo o patología.

Además, es necesario completar el resto de la exploración, ya que como comentábamos inicialmente, el cambio de la circulación es un proceso normal que no debería producir otros síntomas en el paciente, por lo que descartar sintomatología secundaria es imprescindible. Por otro lado, también hay que tener en cuenta, que ciertas cardiopatías congénitas o estadíos iniciales de éstas, no presentan soplo a la auscultación, pudiéndose sospechar ante ciertos hallazgos clínicos en la exploración, procediéndose a un estudio cardiológico por este motivo.
Por todo ello, el pediatra durante la exploración valorará el estado general del paciente, su coloración, auscultación pulmonar, exploración abdominal, exploración neurológica y palpará pulsos periféricos, como los femorales.
También importante es la existencia de antecedentes familiares de cardiopatías, ya sean congénitas o no, al igual que ciertos antecedentes de enfermedades ó síndromes en la familia, por lo que son datos que el pediatra nos preguntará durante la valoración.

¿Son frecuentes los soplos?

Los soplos son la causa más frecuente de valoración en consultas de cardiológica (ver imagen 3).


                          Imagen 3: foto consulta Cardiología Infantil del Hospital Príncipe de Asturias



Según el estudio que analicemos, existe una prevalencia de soplo en período neonatal muy variable (entre 0.6% y 47.4%) y es importante además entender, que no todas las cardiopatías congénitas tienen soplo audible en los primeros días de vida, (aproximadamente sólo el 20%), debido a los cambios hemodinámicos que tiene lugar del período fetal al neonatal, por lo que es muy importante, por ello, como comentábamos, fijarnos en otros datos y realizar una buena anamnesis y exploración física.

Aproximadamente el 60% de los casos en los que se ausculta un soplo en edad neonatal, ocurre en pacientes sanos, presentando hallazgos ecocardiográficos normales para su
edad, siendo la causa más frecuente de este “soplo inocente” una aceleración de ramas pulmonares periféricas.

La incidencia actual de cardiopatías congénitas en España es de 13.6 ‰ (cifra superior a las cifras clásicas de los estudios), objetivándose un aumento del diagnóstico de cardiopatías leves, permaneciendo estable la incidencia de formas graves. La cardiopatía más frecuente es la comunicación interauricular. Si se excluyera ésta de la incidencia global de cardiopatías desciende hasta el 7.29‰.

¿Y a que ha podido deberse este aumento?

 Lo más probable es que no exista un aumento real de la incidencia de las formas leves, sino una mejora del diagnóstico. Actualmente, la ecocardiografía es una prueba que se encuentra más accesible en nuestro medio que anteriormente, realizándose de manera obligada en el estudio cardiológico del paciente pediátrico. En ocasiones, este estudio no lo motivan síntomas cardiacos, sino que se realiza como prueba dentro de protocolos de estudio o para despistaje de afectación cardiaca en otras enfermedades (como el estudio en neonatos de gestaciones mal controladas que van a ser adoptados, o estudio en pacientes con polimalformaciones o anomalías genéticas, deformaciones torácicas, auscultación de soplo sin otra sintomatología asociada…), detectándose de manera casual dichas alteraciones cardíacas, que quizá, no hubieran sido detectadas a lo largo de la vida si no se hubiera realizado el estudio por este motivo. En cambio, los casos de cardiopatías congénitas muy graves o graves, durante la evolución, producen sintomatología cardiaca (de manera precoz o más tardía dependiendo del tipo), por lo que eran casos que acababan diagnosticándose siempre.

¿Qué pruebas le van a realizar?

Si persiste soplo al alta de maternidad (48-72 horas de vida) o previamente si el pediatra lo considera oportuno, se tomarán ciertas constantes como: la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno (valora la oxigenación en sangre gracias a un pulsioxímetro) y tensión arterial en los cuatro miembros, realizándose un electrocardiograma, (ver imagen 4), que es una prueba que registra la actividad eléctrica del corazón que se produce en cada latido cardiaco.
Posteriormente, para completar el estudio (si todo lo previo es normal, puede hacerse posteriormente al alta de la unidad, pero recomendándose de manera precoz), se realizará un ecocardiograma (ver imagen 5) que es una prueba diagnóstica fundamental, ya que podemos obtener una imagen en movimiento del corazón, permitiendo realizar un estudio tanto de estructuras cardíacas como algunas extracardíacas.

Todas las pruebas descritas, se tratan de pruebas totalmente no invasivas (o no dolorosas) para el paciente.


                                          Imagen 4: equipo para realizar electrocardiograma



                                                    Imagen 5: equipo para realizar ecocardiograma




Algunas madres tienen la duda de: ¿es posible detectar todas la cardiopatías durante el estudio ecocardográfico fetal?

Desgraciadamente NO es posible.




Se estima que tan solo el 60% de las cardiopatías congénitas críticas son diagnosticadas por ecografía antenatal.
El estudio ecográfico en las embarazas es dificultoso, ya que depende de características maternas (buena imagen ecográfica, obesidad, alteraciones en pared abdominal…) y fetales (movimiento, posición, tamaño…), que dificultan la realización de los planos a realizar y por tanto, su estudio estandarizado. Y además, no todas las cardiopatías congénitas, se pueden diagnosticar en esta etapa: en ocasiones porque corresponden a estructuras que son normales y necesarias para la circulación en vida prenatal (como por ejemplo, el ductus), en otras ocasiones porque son cardiopatías que se producen de manera evolutiva, es decir, que en un estudio puede ser normal, encontrándose alterado en estudios futuros ó por dificultad del estudio de dichas estructuras en edad neonatal por las características especiales de la circulación fetal (como por ejemplo, drenajes venosos).

domingo, 23 de junio de 2019

MI BEBÉ RECIÉN NACIDO PARECE TENER SED, ¿PUEDO DARLE AGUA?



Ahora que llega el calor, un calor sofocante que sufrimos tanto adultos como bebés, vuelve a surgir la duda entre los recién estrenados padres ¿puedo/debo darle agua a mi bebé? En este post pretendemos darle respuesta a vuestra pregunta sin que quede ninguna duda.

Es muy probable que personas de vuestro alrededor con experiencia en la crianza os digan que "no pasa nada por darle agua a un recién nacido o bebé pequeño". Eso no es cierto. Darle agua a estos niños supone llenar su estómago de un líquido que le quitará la sed pero no aportará ningún nutriente. ¿Y cuál es el problema? Que no pedirá el pecho o el biberón porque tendrá sensación de plenitud, parecerá que ha comido. Eso supondrá que se saltará alguna toma, tantas como veces le ofrezcas agua para que sacie su sed. Cuanto más pequeño sea, más peligroso será este hábito. Un recién nacido NO debe beber agua.

¿Y qué hago entonces, si reclama comida y hace poco que le dí la toma? ¿No puede ser que tenga sed? Por supuesto que es posible que tenga sed, y debemos mitigarla. Pero lo haremos con leche. La leche está compuesta por aproximadamente un 80%-90% de agua, así que tendrá la capacidad de calmar su sed, a la vez que le aportará nutrientes. Una toma de agua de forma constante y repetida en un neonato podría llegar a desnutrirle, pues su apetito se verá visiblemente reducido.

Los recién nacidos necesitan un aporte de agua mayor que una persona adulta para no deshidratarse. Pero este agua SIEMPRE tendrá que ofrecerse en forma de leche.

Si estás dando el pecho, observarás cómo, llegado el calor, tu bebé pide mamar mucho más a menudo, pero las tomas serán breves, de apenas unos minutos de duración. Extraerá la primera porción de la leche que hay en tu pecho, que es la parte más acuosa. Esto equivale a las veces que tú vas al grifo a beber un vaso de agua. No le niegues a tu bebé una toma "extra" por pensar que no puede tener hambre al haber comido hace relativamente poco tiempo. Déjale tomar el pecho a demanda, con la frecuencia y los tiempos que él mismo determine. Y, si estás dando el pecho, no olvides  hidratarte muy bien tú también, bebiendo entre 2 y 3 litros de agua al día.

Si tu bebé toma biberón, ofrécele más a menudo en los días más calurosos, pero procura no aumentar en exceso la pauta médica. Te recomendamos que le ofrezcas la misma cantidad de leche, pero repartida de manera que las tomas sean más frecuentes, pero de menos volumen. A diferencia de la lactancia materna, que es a demanda, en el recién nacido el volumen de leche artificial debe ser respetado para mantener un equilibrio de líquidos y otros nutrientes y no sobrecargarle. De todos modos si observas que pide un poco más, ofréceselo y consulta con tu pediatra siempre que tengas dudas. Ofrécele la toma a temperatura ambiente y será más efectiva para calmar su sed.

Así que ya sabes, mantén bien hidratado a tu bebé este verano, pero de la forma más segura. Tu profesional de la salud te indicará cuándo debes comenzar a darle agua a tu hijo/a. Generalmente esto ocurrirá con la introducción de la alimentación complementaria, alrededor de los 6 meses.  Pero hasta entonces, ¡disfruta de esta etapa sabiendo que estás haciendo lo correcto!




miércoles, 12 de junio de 2019

NO SON GASES




NO SON GASES.
Es habitual al pasar visita en la Maternidad que los padres nos comenten que el niño, recién nacido, ha pasado muy mala noche porque “tiene muchos gases” y en muchas ocasiones esta información se la ha dado algún profesional sanitario.
Publicamos este pequeño post en Nacer en Alcalá para afirmar que NO SON GASES.
No son gases, créeme. Aunque te lo digan una y otra vez, no son gases.
Cuando tu niño es recién nacido, cuando todavía estás en la maternidad, cuando todavía apenas os habéis visto, cuando todavía la lactancia es complicada y quiere tomar a todas horas o se pasa demasiadas horas dormido, cuando llora y llora tan recién nacido todavía: No son gases, créeme.
Haz la prueba, coge a tu bebé, arrópalo en tu pecho, contenlo con tus brazos, presiónalo suavemente contra tu pecho, que vuelva a escuchar tu corazón (la música que tuvo durante toda su vida dentro del útero), o que escuche el corazón de su padre, o de su abuela, o de su hermano. Cógelo y verás cómo se le pasa el llanto, verás como no son gases.
El recién nacido está asustado, todo es nuevo, estaba en un mundo ideal, en agua, flotando, sin frío, sin ruido, sin roces, sin luz…y de repente, le tocamos, luz, ropa, roces, dodotis, esponjas, y sobre todo…falta de “contención”, esos brazos sin control abiertos, esos sustos espontáneos que se dan… Observa a tu bebé, no te pierdas detalle, verás cómo necesitan esa “contención”. Los cólicos del lactante, los “gases” a lo mejor llegan, no digo que no, pero llegan más tarde y verás que en general no se calman en brazos, son diferentes. Nada que ver con esos primeros días de vida. Los cólicos llegan más tarde (si es que llegan). Tu bebé recién nacido, por mucho que llore de noche o de día no tiene gases, tiene necesidad de que le cojas, le acurruques y le des calor y seguridad. Si tiene hambre…llorará y esto no funcionará así que le pones al pecho (o le das su toma) y solucionado. Prueba. No son gases, créeme.

jueves, 30 de mayo de 2019

LAS PRIMERAS HORAS TRAS EL NACIMIENTO DE TU BEBÉ: MOMENTOS IRREPETIBLES



El momento con el que lleváis meses soñando al fin ha llegado. Vuestro bebé acaba de nacer, si todo va bien podréis disfrutar de él piel con piel, lo que ha desmostrado ser lo mejor para recién nacido y madre inmediatamente después del nacimiento. Pero, ¿sabes cómo será su comportamiento en esos primeros momentos de su vida fuera del útero ya? Hablamos de las fluctuaciones que se producen tras el nacimiento en un recién nacido a término sano, conocido como período de transición. Te lo contamos a continuación.

Inmediatamente tras el parto, sucede un período breve de vigilia (primer período de reactividad) en el que el bebé está en una alerta tranquila, tiene una marcada actividad motora, esto es, se mueve mucho, mueve sus manos y sus pies, hace muecas con la cara, llora enérgicamente...Este primer período dura entre 15 y 30 minutos, aunque puede extenderse hasta los 60 minutos.

Si ponemos al bebé en contacto piel con piel, veremos cómo poco a poco  va "reptando" hacia el pezón de la madre, mediante movimientos de flexión y extensión de las piernas, pataleo, cabeceo, mostrando ya sus reflejos de búsqueda y succión, incluso con protusión de la lengua. Verás que en su boca puede haber secreciones, mucosidad.
Si tenéis paciencia, sería ideal dejar que el agarre del bebé fuese espontáneo. Y decimos "si tenéis paciencia" porque a veces cuesta mucho ver cómo está trabajando para conseguir llegar a pezón, y lo que le cuesta. Sin embargo, se ha visto que el agarre espontáneo es lo más recomendable para que la lactancia sea aún más exitosa. Desde nuestra página os animamos a que lo probéis. Aquí os dejamos un breve vídeo para que comprobéis que es posible.

El piel con piel en este período es muy importante, puesto que fisiológicamente la temperatura del recién nacido sufre una disminución y necesita calor para evitar complicaciones. Si el piel con piel no es posible por el estado clínico de la madre o del recién nacido, verás que se coloca al bebé bajo una fuente de calor radiante. ¿Sabíais que el frío puede causar dificultad respiratoria en un recién nacido? El calor que le proporcionan madre o padre es el ideal para el bebé en sus primeros momentos de vida. 
Pasado el primer período de reactividad,comienza un intervalo de reposo. Disminuye la respuesta y actividad motora en general, y el niño suele dormirse. Esta fase puede durar de 1 a 4 horas. Las constantes vitales se normalizan, disminuyen la frecuencia respiratoria y la cardíaca. En esta etapa comienzan los movimientos intestinales, al llegar el aire hasta esta parte del tubo digestivo. En ocasiones los sonidos provenientes del intestino pueden ser audibles, pero tranquilos porque eso no significa que le duela la tripa ni que le siente mal la leche. 
Tras el período de reposo, el niño se despierta para dar comienzo al segundo período de reactividad.
Este espacio de tiempo es muy similar al primer período, pero los movimientos no son tan marcados. Vuelve una ligera taquicardia, el niño responde a estímulos, puede comenzar a realizar meconio o expulsar secrecciones, se observa cierta salivación... Es el momento idóneo para volver a ofrecerle el pecho. Quizás ya no sea tan fácil como la primera vez, de ahí que sea ideal aprovechar esos primeros momentos para que el bebé se familiarice con el pezón materno, pero con mimo y paciencia lo conseguirás. Ante cualquier dificultad que encuentres para dar el pecho al bebé, co sulta con las matronas en paritorio, o con las enfermeras y auxiliares en la planta de maternidad que te ayudarán sin duda encantadas. 
Es de vital importancia que el recién nacido esté muy vigilado durante estos primeros momentos de vida. De ahí que se pida siempre al padre/pareja, o en su ausencia, a cualquier otro familiar o persona de referencia, que permanezca con la madre, que debido al esfuerzo realizado durante el parto puede sentirse débil y tendente al sueño. Además, recomendamos que se eviten las distracciones (la más frecuente, el teléfono móvil) para poder detectar cualquier anomalía que pudiese producirse en el niño. Hablamos de posibles cambios de coloración, atragantamientos, riesgo de caídas... que aunque ocurren en contadas ocasiones (por suerte) , una actuación temprana puede ser crucial para que se resuelva  de la mejor manera posible. Por ello el personal del paritorio estará pendiente en todo momento de madre y recién nacido. No dudéis en consultar cualquier duda que pueda surgiros con respecto al estado del bebé.
Desde nacer en Alcalá, nuestra recomendación siempre será la misma: disfrutad de estos momentos que jamás volverán, porque una especie de magia envuelve cada nacimiento, y sin importar cuántos hijos tengamos, cada uno será único. Y merece ser vivido con los cinco sentidos.
Os recordamos nuestra campaña, cuando nazca vuestro/a bebé: #dejaaunladoelmóvil










jueves, 23 de mayo de 2019

EL CORDÓN UMBILICAL: PERDIENDO EL MIEDO A CUIDARLO




Una de las mayores preocupaciones de los padres y madres ante el alta del recién nacido es el cuidado del cordón umbilical. Muchas veces les observamos que manipulan la zona con miedo, temiendo hacer daño a su bebé. Mediante este post intentaremos que los recientes y/o futuros padres/madres sean capaces de realizar los cuidados correctamente y pierdan ese miedo en relación a su manipulación.

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DEL CORDÓN UMBILICAL

Comenzaremos diciendo que el cordón umbilical es un elemento vital e indispensable para establecer la comunicación entre el feto y la madre a través de la placenta. También se trata de es un órgano transitorio, esto es, se hace inútil e innecesario una vez que el bebé está fuera del útero materno, ya que la placenta deja de funcionar al desprenderse de la madre. 
La ausencia de conexión con la placenta es lo que hace que el cordón comience a desecarse y desprenderse, dejando una pequeña herida en el punto de implantación, cuya cicatriz más o menos grande es lo que conocemos como ombligo.

La longitud del cordón umbilical es variable, entre 50 y 60 cm, con un grosor de un dedo, aunque esto es pura estadística, pues podemos encontrar cordones que apenas superan los 30 cm y finos como un bolígrafo, y otros de más de 80 cm con el doble de grosor, o la combinación de todas estas características. Suele presentar una disposición en espiral, casi siempre con vueltas hacia la izquierda.
Su superficie se halla recubierta por la membrana amniótica, y en su interior hay una sustancia gelatinosa conocida como  gelatina de Wharton. En el interior de la gelatina se encuentran los vasos umbilicales. Por lo demás, el cordón carece de nervios y otros elementos, por lo que podemos decir bien alto que EL CORDÓN UMBILICAL NO DUELE.

Los vasos umbilicales son tres: dos arterias y una vena. Las arterias conducen la sangre venosa fetal a la placenta, donde se oxigena y es recogida por la vena umbilical para llegar de nuevo al feto,  proporcionándole el oxígeno necesario para realizar sus funciones vitales. Como ya os habíamos anticipado, existen cordones que carecen de una de las arterias, e igualmente realizan el intercambio con la placenta.

Algunas veces estos grandes vasos pueden formar trayectos sinuosos e incluso pueden parecer retrógrados, lo que origina que el cordón se vea engrosado en ciertos tramos. Son lo que se denomina "falsos nudos", y no repercuten sobre el desarrollo fetal.


 







Algo muy diferente son los "nudos verdaderos", como el que podéis ver en la foto de portada del post. Se trata de nudos reales que se han hecho mientras el feto aún flotaba y podía dar vueltas sobre sí mismo. Cuanto más avanzado está el embarazo, es más difícil que estos nudos se formen, aunque no es imposible. Tradicionalmente se ha dicho que los niños que nacen con un nudo verdadero en el cordón, tienen un "ángel" que les protegerá de por vida. Cierto es que si ese cordón se hubiese apretado en exceso, el riego sanguíneo se hubiese visto interrumpido y con él todas las funciones vitales del feto, ocasionando su muerte.

Al nacer el niño, se observa claramente a través de las paredes del cordón las fuertes pulsaciones de las arterias umbilicales por la acción del corazón fetal. Desde Nacer en Alcalá os invitamos a que le pidáis a la matrona que os muestre el latido una vez que haya nacido vuestro bebé.
Han existido discrepancias sobre e momento adecuado de la ligadura y corte del cordón. Desde hace varios años en nuestro hospital, y siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no se practica el pinzamiento precoz, se intenta practicar el pinzamiento tardío,  que es el que se realiza pasado al menos un minuto desde el nacimiento o bien hasta que el cordón deja de latir, aunque en general no se sobrepasan los tres minutos, siempre individualizando cada caso. Retrasando el pinzamiento del cordón se consigue mantener el flujo sanguíneo entre la placenta y el recién nacido, y eso podría mejorar la dotación de hierro del niño incluso hasta los seis meses de vida. En cualquier caso la OMS no recomienda el pinzamiento y corte precoz del cordón umbilical (menos de un minuto después del nacimiento) "salvo que el recién nacido sufra hipoxia y deba ser trasladado de inmediato para su reanimación".
El cordón se clampa a unos 5 cm de su salida del abdomen del recién nacido, colocando otra pinza a unos 6 cm y cortando entre ambas. Es importante dejar esta distancia entre pinza y abdomen debido a que justo en la zona más cercana a la piel del nño se encuentra un delicado círculo vascular que contribuye al desprendimiento del cordón tras el nacimiento.
En la actualidad se realiza la ligadura con pinzas de plástico desechables, que una vez cerradas no pueden volver a abrirse. La pinza queda de esta manera colocada hasta que se desprende el cordón. La presión ejercida por la pinza sobre la gelatina y los vasos impide la hemorragia a la vez que contribuye a que el cordón se deseque y se necrose (que el tejido muera). Esto ocurre generalmente entre el 5º y 15º día de vida, con más frecuencia hacia el final de la primera semana. Hasta que el proceso finaliza, observaremos cómo la porción de cordón adherida a la pinza va coloreándose con el paso de los días, hasta adquirir una tonalidad oscura, llegando incluso a negra. El olor que desprende puede asemejarse a la carne fresca, pero en ningún caso el olor debe ser desagradable, ni poder olerse a distancia, sin acercar la nariz al cordón.
A veces, tras la caída del cordón, puede quedar algún resto adherido a la piel del ombligo. Esto es algo normal que no entraña ningún peligro. Del mismo modo, en ocasiones se puede observar un pequeño hilo de sangre en la piel o en la zona del pañal donde apoya el cordón, en el momento de la caída o en los  momentos previos: esto es, igualmente, compatible con la normalidad.

¿QUÉ CUIDADOS PRECISA EL CORDÓN UMBILICAL? 

Históricamente se ha recurrido a múltiples técnicas y productos que favoreciesen la caída temprana del cordón e impidiesen las infecciones. Finalmente se ha llegado a la conclusión de que lo único que se precisa para que esto ocurra es que la zona se encuentre lo más limpia y seca posible. El alcohol de 70º, soluciones antisépticas, gasas envolviendo el cordón, etc... pasaron a la historia.
Tan importante como la correcta higiene del cordón, es la correcta higiene de tus manos. NUNCA manipules el cordón sin haber realizado previamente un correcto lavado de manos.

Es posible sumergir la zona umbilical en agua, aunque aún no se haya desprendido el cordón.  
Sí, como lo lees. No lo decimos nosotros, es una recomendación de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Es muy probable que familiares cercanos o amigos contradigan esta información, sobre todo si existe mucha diferencia generacional, pues de esa manera se ha hecho "toda la vida". De hecho, en algunos hospitales y centros hospitalarios se sigue bañando a los bebés sin sumergirles hasta que el cordón se desprende por completo. No es una mala práctica, pero no es necesario llevarla a cabo. Vosotros, como padres, podéis decidir cómo deseáis hacerlo.
* El aseo del cordón debe realizarse de manera diaria, aunque no se realice el baño del recién nacido con la misma frecuencia. Debe lavarse con agua y un jabón neutro, ayudándonos de una esponja limpia o un paño suave y limpio. Como hemos indicado más arriba, el cordón umbilical es indoloro, por lo que podemos limpiarlo sin miedo de hacerle daño al bebé. La correcta higiene es lo más importante ante la prevención de infecciones. Enjabónalo y acláralo bien.
* Una vez que está bien limpio y aclarado, procederemos al secado. Éste debe ser muy meticuloso. Lo realizaremos con una toalla o compresa limpia. Un cordón umbilical húmedo se macerará, tardará más en caerse y es más susceptible de infectarse que uno que se mantiene perfectamente seco. 
* Es suficiente la realización de la higiene del ombligo una vez al día. Sin embargo, si se trata de un varón y en el cambio de pañal observas que ha orinado hacia la zona del ombligo, deberás lavarlo cuidadosamente y secarlo meticulosamente. Si esto ocurre varias veces al día, deberás realizar la higiene del ombligo tantas veces como observes que el cordón permanece húmedo por la orina.
* Cuida de no utilizar lociones o cremas en la base del cordón, pues favorecen la humedad.
* No utilices fajas ni ningún dispositivo que tape la zona del cordón. Antiguamente se utilizaba porque los padres se sentían más seguros si el cordón estaba "sujeto". Más tarde se comprobó que no solo no favorecía el desprendimiento, sino que ocasionaba irritaciones en la zona.
* Nunca tires del cordón, ni aunque esté pendiente de un hilo. Puedes ocasionar una hemorragia.
* La exposición al aire favorece el secado del cordón. Dobla el pañal para dejar que el cordón quede fuera del mismo.
*  La lactancia materna favorece un desprendimiento del cordón más temprano.


 ¿CUÁLES SON LOS SIGNOS DE ALERTA por los que consultar a vuestro pediatra?

* Mal olor de la zona.
* Enrojecimiento de la piel de la base del cordón.
* Secrección purulenta (pus) o sangre, más que el "hilito" del que hablábamos antes.
* Fiebre.

Esperamos que toda esta información os haya sido de utilidad, y el día que tengáis que enfrentaros al cuidado del cordón umbilical estéis perfectamente preparados para hacerlo. Es una etapa muy breve, tanto, que cuando menos lo esperéis tendréis esa pequeña pinza en la cajita de recuerdos de vuestro bebé.