Blog creado por neonatólogos y enfermeras de la Unidad de Neonatología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias

martes, 5 de noviembre de 2019

¿CÓMO SABER SI TU BEBÉ ESTÁ COMIENDO LO SUFICIENTE?







Probablemente si le preguntásemos a las madres sobre aquello que más les preocupa, la mayoría responderían que su mayor preocupación es saber si su hijo está comiendo lo suficiente.
Esto que en el caso de la lactancia artificial puede resultar muy obvio (si le ofrezco la cantidad pautada por el pediatra y se toma el biberón entero, no hay duda), suele convertirse en un problema en los bebés alimentados mediante lactancia materna. En este post intentaremos explicar cuáles son esos signos que nos orientan sobre si el bebé está comiendo lo suficiente o si por el contrario es necesaria la valoración por parte de un profesional de la salud. En cualquier caso, si no te sientes segura, jamás dudes en consultar a tu pediatra/neonatólogo. Estos post en ningún caso pretenden sustituir una consulta médica.

1. Vigila las micciones de tu bebé.
Un bebé que está lactando debidamente mojará unos 6-8 pañales al día. Hablamos de bebés que han pasado sus primeras 24-48 horas de vida, en las que la micción puede ser más escasa, debido también a que el calostro, a pesar de ser muy nutritivo, tiene un volumen generalmente escaso. Las micciones además serán claras, y no se apreciarán a simple vista en el pañal. Una orina oscura y escasa puede significar que el bebé necesita más alimento. Del mismo modo, manchas rosadas o anaranjadas en el pañal pueden indicar que la orina está muy concentrada, y por tanto, que el bebé necesita más líquido, más leche en este caso.
2. Tras la toma, el bebé se queda tranquilo y duerme.
Cada bebé tiene un ritmo de sueño diferente, por ello no vamos a decirte que debe dormir 3 horas, ni 2, ni siquiera una hora seguida. Pero desde luego que un niño relajado y satisfecho, terminará la toma y dormirá durante un rato.
3. La curva de peso es ascendente.
Si bien tampoco podemos generalizar sobre cuánto peso debe ganar un bebé a la semana, porque la ganancia ponderal es algo individual de cada niño, la Asociación Española de Pediatría nos marca que la ganancia no debe ser inferior a 20g/día durante las primeras 6 semanas. Además, el peso del nacimiento debe haberse recuperado a los 15 días de vida.
4. Las deposiciones se vuelven color mostaza  
Por lo general, un bebé que se alimenta adecuadamente irá cambiando el color y la consistencia de sus deposiciones. Si bien al principio su color y consistencia se asemejan al alquitrán, con el paso de los días se volverán más verdosas para finalmente llegar a ser amarillas, color mostaza, y con "grumos". Aunque cada bebé tiene un patrón intestinal diferente, por lo general podremos decir que un bebé que entre el 5º y 7º día continúa haciendo deposiciones meconiales, es posible que no se esté nutriendo debidamente.


Además, hay otros signos más "subjetivos" de que el bebé está mamando bien.

- Le escuchas tragar mientras realiza la toma.
- Notas tus pechos más fláccidos cuando el bebé termina de mamar.
- Notas "contracciones" uterinas (hablamos de los primeros días) cuando pones a tu bebé al pecho.
- Al comenzar la toma, las succiones del bebé son cortas y rápidas, y al cabo de unos segundos se vuelven más lentas y profundas. Esto suele ser un síntoma de que la eyección láctea ha comenzado, y el bebé succiona de manera más prolongada para conseguir más leche en cada succión.
Hablamos de que son signos subjetivos porque no todas las madres sienten contracciones, ni flaccidez en los pechos, y no todos los bebés hacen ruido al tragar la leche. Pero en la mayoría de los casos así ocurre.

Quizás dar de mamar siendo observado por un profesional experto en el tema pueda ayudarte. Tu pediatra, matrona o enfermera del centro de salud son profesionales capaces de valorar si una toma está siendo bien realizada, o si el agarre y postura son correctos, permitiéndose así un buen drenaje de leche. Quizás tu bebé necesite tomas más frecuentes, que alguien te enseñe algún "truquito" para despertarle (sí, existen esos bebés llamados con acierto "bellos durmientes")...

Si dudas sobre si tu bebé está recibiendo una cantidad adecuada de leche materna, consulta con tu pediatra. 

Si finalmente tu bebé necesita un suplemento, se procurará siempre que sea tu propia leche extraída la que se le ofrezca tras el pecho. Pero si por cualquier razón no fuese suficiente y hubiese que suplementarle con leche artificial, no te preocupes. Conocemos los beneficios de la leche materna y siempre la recomendamos como primera opción, pero también sabemos que no siempre es posible. Por suerte, las fórmulas artificiales hoy en día están a nuestro alcance y son de absoluta confianza. Ofrecer al bebé una fórmula artificial es una opción igualmente válida, que no debe ser motivo de frustración ni disgusto. Desde @nacerenalcala estamos seguros de que las madres que optan por la lactancia materna hacen todo lo posible para conseguir que el pecho sea el único alimento de sus hijos, pero también debemos decir que nuestra experiencia y nuestro trabajo diario nos han enseñado que a veces no es posible, y aquí estamos para animaros y apoyaros en estas posibles dificultades.

¡Sea cual sea la alimentación de tu hijo/a , sabemos que serás una gran madre!¡Ánimo!

jueves, 18 de julio de 2019

LA POLÉMICA DE LOS SUPLEMENTOS. ¿LO ESTAMOS HACIENDO BIEN?




Es habitual encontrar ciertas discrepancias entre las familias y los profesionales a la hora de indicar suplementos de leche artificial a los recién nacidos.  Nos referimos a esos casos en los que las familias solicitan un suplemento de leche artificial para el bebé y los profesionales consideramos que no está indicado.
Es un tema complejo puesto que en los primeros días de vida en ocasiones existen dificultades para establecer una buena lactancia y esto lleva a las madres a una situación de angustia que puede llegar a ser de difícil manejo y precipitar una situación de desánimo que concluya en el abandono de la lactancia materna.
Lo primero a confirmar aquí es que la hipogalactia verdadera, o sea  el hecho de que la madre tenga poca leche, es un trastorno infrecuente. Dicho esto, podemos ser optimistas a la hora de animar a las madres a que, aunque en los primeros momentos parezca que no "hay leche suficiente", con un poco de paciencia, es muy posible que la lactancia se establezca de manera satisfactoria para madre y recién nacido.
Sabiendo además que cuantas más veces coloquemos al niño al pecho y cuantas más veces éste succione con apetito, más posibilidades de éxito tendrá la lactancia, tenemos que recomendar la lactancia a demanda con seguridad de que es lo más beneficioso para el recién nacido.
Sabiendo también que no todo llanto del recién nacido es sinónimo de hambre ni sinónimo de gases (como te contábamos en este post), sino que el bebé pasa por una fase de adaptación a estímulos en la que sólo el cogerlo y "contenerlo" en nuestros brazos le va a calmar, sabiendo esto, podremos también angustiarnos menos cuando nuestro hijo recién nacido llore.
También hay que conocer que todos los recién nacidos sufren una pérdida de peso que llamamos fisiológica, normal y esperable y que, eso sí,  no debe superar el 10% del peso al nacimiento.

Volviendo al tema inicial, en ocasiones los padres del bebé solicitan un suplemento de leche artificial, a veces en la maternidad o a veces en el centro de salud, y nosotros como profesionales debemos valorar si ese suplemento está indicado médicamente o no,  e informar de los beneficios o de las desventajas de administrar dicho suplemento de leche artificial.
Evidentemente existe una indicación de suplementar, absolutamente respetable e indiscutible, que es la petición familiar, esté o no esté indicado médicamente. Del mismo modo que se respeta la lactancia artificial se debe respetar la lactancia mixta. Simplemente tenemos que asegurarnos de que la familia toma una decisión informada. 

Las indicaciones médicas para suplementar una lactancia materna con leche artificial (hablamos de recién nacidos sanos en una maternidad cualquiera, no de recién nacidos prematuros o enfermos), serían, entre otras, la hipoglucemia comprobada, la ictericia con hipogalactia, el aumento de temperatura u otros signos de deshidratación como serían unas cifras de sodio elevadas, diuresis escasa, o sea que no moje el pañal o lo haga con muy poca cantidad, la irritabilidad del bebé con signos de insaciabilidad y la pérdida de peso del 10% o mayor.
Después de hablar con varias familias, pensamos que en ocasiones los profesionales, en nuestro afán de promover la lactancia materna en nuestras maternidades y centros de salud, podemos llegar a "presionar " en exceso a estas familias, intentar convencerles con nuestros argumentos,  incluso en ocasiones llegar a infravalorar los comentarios que nos hacen los padres, e incluso poner muchos impedimentos para suplementar la lactancia materna temporalmente.
Cierto es que además el verano, con el aumento de las temperaturas, es un momento complicado para las familias en este sentido. Todas las madres deben hidratarse muy bien pero mucho más en verano y, por supuesto, los recién nacidos deben también tomar pecho a menudo y tener un ambiente térmico  adecuado, porque el exceso de temperatura o la escasa ingesta puede provocarles fiebre y deshidratación. Sobre la ingesta de líquidos del recién nacido te hablábamos en este post, y sobre la exposición a altas temperaturas, en este otro.

Desde nuestro blog, y en relación como decimos con algunos recientes casos, donde las familias no se han sentido entendidas ni apoyadas en esta línea, nos gustaría animar:
- a todas la madres a tener paciencia y mucho ánimo en el establecimiento de la lactancia materna, y
- a todos los profesionales relacionados con este tema (pediatras, matronas, personal de enfermería de las maternidades y centros de salud, etc...) a ESCUCHAR.  En muchas ocasiones los padres nos transmiten con angustia una verdadera necesidad de suplementar a sus hijos. Debemos sentarnos a hablar con ellos con calma, y sobre todo ser flexibles, contundentes en las ventajas de la lactacia materna, pero flexibles en la toma de decisiones, haciendo partícipes a los padres de estas  primeras decisiones que van a ir tomando con sus hijos y animando si es necesario al suplemento de la leche materna con leche artificial. Porque no olvidemos que, al fin y al cabo, son sus hijos y, salvo raras excepciones, siempre buscarán lo mejor para ellos.





lunes, 8 de julio de 2019

¿PUEDO IR A LA PLAYA CON MI BEBÉ RECIÉN NACIDO?





Los bebés nacidos en verano, ponen un toque muy especial a esa época del año en la que el ritmo de vida se ve enlentecido, y muchas familias optan por salir de vacaciones. Muchos padres recientes os preguntáis, ¿sería aconsejable irnos con el bebé a la playa?

La respuesta  no es sencilla. Si lo que se pregunta es si puedes llevarte a tu bebé a seguir el mismo ritmo que cuando no estaba (horas y horas en la playa, bajo una sombrilla, incluyendo las horas centrales del día), la respuesta es  NO. Pero si lo que propones es ir a la playa para dar un paseo tempranito, o bien durante la puesta de sol, la respuesta cambia.

El recién nacido por definición es incapaz de regular su temperatura corporal, debido a su inmadurez. Esto es, si la temperatura ambiente es demasiado fría, su organismo será incapaz de producir el calor suficiente y sufrirá de hipotermia (en neonatos, hablamos de temperaturas por debajo de los 36º) . En cambio, si la temperatura ambiente es demasiado elevada, como es el caso que nos ocupa, su cuerpo será incapaz de transpirar como lo hace un niño mayor o un adulto, y corre el riesgo de tener fiebre o incluso, en casos extremos, de sufrir un golpe de calor. ¿Cómo lo reconoceremos? En su etapa más inicial, su apariencia será la de un bebé con una piel extremadamente roja, porque sus vasos sanguíneos se dilatarán en un intento por expulsar ese calor sobrante. Puede sudar, sobre todo por la zona del cuello, aunque no es lo habitual, menos cuanto más pequeño es el niño. Su respiración se verá agitada y el niño estará irritable. Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) nos advierten que los niños, sobre todo los bebés por debajo de un año de vida, son los grupos más sensibles a sufrir daños provocados por los golpes de calor ya que, al tener menor reserva de agua, su temperatura corporal sube más rápido que en los adultos. Es una situación realmente peligrosa para cualquier persona, más aún si se trata de un bebé tan pequeño. Por eso desaconsejamos que el recién nacido se vea expuesto a esas elevadas temperaturas. Si observáis alguno de los síntomas anteriores en vuestro bebé, quitadle la ropa, llevadle a un lugar fresco, ofrecedle pecho o biberón y acercadle a un  centro sanitario, para que un pediatra pueda evaluarle.


Ahora bien, podríais ir con vuestro bebé a la playa en las primeras horas del día, sin prolongarlo más allá de las 11h-12h de la mañana. Ponedle siempre debajo de una sombrilla, con un gorrito y  ropa fresca, de color claro y holgada, pero no desnudo. El reflejo de los rayos solares, unido a la cercanía del agua, pueden hacer que la radiación rebote y podría quemarle su delicada piel. Como sabréis, no se recomienda aplicar protectores solares a los menores de 6 meses, por ser un producto químico y el riesgo que existe de absorción y posibles alergias, pero no es una contraindicación absoluta. Es cierto que si evitamos las horas centrales del día (hablamos de 11h-12h a 17h-18h) en las que los rayos del sol inciden en vertical, y paseamos por lugares con sombra, no sería necesario. Si vuestro bebé tiene más de 6 meses, utilizad un factor  de protección solar de pantalla total, SPF50, adecuado para la etapa infantil, y que esté libre de parabenos. Es ideal que sea resistente al agua, se debe aplicar 30 minutos antes de la exposición al sol y debería repetirse cada dos horas.

Además, como comentábamos en este post, se debe ofrecer al bebé el pecho o el biberón más a menudo, para calmar su sed que estará aumentada en verano.

Si se trata de ir a la piscina, la recomendación es la misma, puesto que el ambiente térmico es similar. 
Y en general, durante la época de más calor, ya estéis en la costa o en el interior, os aconsejamos seguir estas recomendaciones.


Esperamos haberos ayudado a resolver vuestras dudas de cara a las vacaciones. Sin duda este primer verano con vuestro bebé sera especial, inolvidable e irrepetible. ¡Disfrutadlo!


















miércoles, 26 de junio de 2019

MI BEBÉ RECIÉN NACIDO TIENE SOPLO, ¿PUEDE SER NORMAL?






Los soplos cardíacos son sonidos que podemos escuchar con el fonendoscopio durante la exploración cardíaca que realizamos al recién nacido (RN), que se producen como consecuencia de las turbulencias en el flujo sanguíneo dentro o fuera del corazón.

Cuando diagnosticamos de soplo a esta edad, debemos realizar una valoración global, ya que no implica que el paciente presente por ello una cardiopatía congénita (CC). Las CC son un grupo de enfermedades caracterizadas por la presencia de alteraciones estructurales del corazón producidas por defectos en la formación del mismo durante el periodo embrionario.

De hecho, según las series la auscultación de un soplo a esta edad ocurre hasta en un 60% de los RN sanos (con hallazgos ecocardiográficos normales para la edad).


Y entonces, ¿cómo podemos intentar diferenciar unos soplos de otros?

Antes de nada, debemos explicar que la circulación sanguínea es diferente en período prenatal y postnatal.

En período fetal, al no oxigenarse la sangre en los pulmones, existen determinadas estructuras que redireccionan la sangre tanto a nivel intracardíaco (foramen oval) como a nivel extracardíaco (ductus arterioso), para que se pueda oxigenar la sangre gracias a la placenta materna y se pueda distribuir oxigenada al resto de los tejidos y órganos fetales.

A continuación, en la imagen 1, mostramos un dibujo de la circulación fetal.
La sangre mezclada del ventrículo derecho llega a las arterias pulmonares y a través del ductus arterioso alcanza la arteria aorta descendente, donde finalmente, las arterias umbilicales llevarán la sangre a la placenta.
En cambio, la sangre rica en oxígeno llega a través de la vena umbilical por el conducto venoso de Arancio a la vena cava inferior, zona donde se mezcla sangre rica en oxígeno con baja en oxígeno y alcanza la aurícula derecha, que a través del foramen oval llega a aurícula izquierda, continúa a ventrículo izquierdo, alcanzando arteria aorta, continuándose de nuevo el ciclo según lo explicado.


                                Imagen 1: circulación fetal



En la vida postnatal, al iniciase la respiración, comienza a oxigenarse la sangre en los pulmones, no siendo necesarias dichas estructuras, comenzando generalmente, su cierre progresivo.

Por ello, hay ciertos soplos que en este período pueden ser fisiológicos o esperables, y ante la falta de otros datos o características en la exploración o anamnesis, el pediatra nos volverá a repetir la auscultación posteriormente sin realizar un estudio en ese momento.

A continuación, en la imagen 2, podemos observar como en vida postnatal no existe en condiciones normales sangre mezclada en región cardíaca, existiendo un “recorrido con sangre baja en oxígeno”, en el cual, a través de las venas cavas superior e inferior, llega la sangre a aurícula derecha, ventrículo derecho y a través de las arterias pulmonares llega a los pulmones, donde se oxigena la sangre. Comienza posteriormente el “recorrido de la sangre rica en oxígeno”, en el que a través de las venas pulmonares llega a aurícula izquierda, ventrículo izquierdo, impulsándose sangre a la arteria aorta, repartiéndose la sangre por los órganos y tejidos corporales y volviendo al corazón a través de las venas cavas, reiniciándose ciclo.


                       Imagen 2: circulación postnatal


Es importante saber que no todos los soplos los oímos igual, es decir, existen diferentes características que el pediatra puede definir al auscultar un soplo (cómo es el tipo de soplo
según el ciclo cardiaco, en qué lugar lo escuchamos, intensidad, duración, sonoridad…), que al pediatra le hará sospechar sobre un tipo u otro de sopo o patología.

Además, es necesario completar el resto de la exploración, ya que como comentábamos inicialmente, el cambio de la circulación es un proceso normal que no debería producir otros síntomas en el paciente, por lo que descartar sintomatología secundaria es imprescindible. Por otro lado, también hay que tener en cuenta, que ciertas cardiopatías congénitas o estadíos iniciales de éstas, no presentan soplo a la auscultación, pudiéndose sospechar ante ciertos hallazgos clínicos en la exploración, procediéndose a un estudio cardiológico por este motivo.
Por todo ello, el pediatra durante la exploración valorará el estado general del paciente, su coloración, auscultación pulmonar, exploración abdominal, exploración neurológica y palpará pulsos periféricos, como los femorales.
También importante es la existencia de antecedentes familiares de cardiopatías, ya sean congénitas o no, al igual que ciertos antecedentes de enfermedades ó síndromes en la familia, por lo que son datos que el pediatra nos preguntará durante la valoración.

¿Son frecuentes los soplos?

Los soplos son la causa más frecuente de valoración en consultas de cardiológica (ver imagen 3).


                          Imagen 3: foto consulta Cardiología Infantil del Hospital Príncipe de Asturias



Según el estudio que analicemos, existe una prevalencia de soplo en período neonatal muy variable (entre 0.6% y 47.4%) y es importante además entender, que no todas las cardiopatías congénitas tienen soplo audible en los primeros días de vida, (aproximadamente sólo el 20%), debido a los cambios hemodinámicos que tiene lugar del período fetal al neonatal, por lo que es muy importante, por ello, como comentábamos, fijarnos en otros datos y realizar una buena anamnesis y exploración física.

Aproximadamente el 60% de los casos en los que se ausculta un soplo en edad neonatal, ocurre en pacientes sanos, presentando hallazgos ecocardiográficos normales para su
edad, siendo la causa más frecuente de este “soplo inocente” una aceleración de ramas pulmonares periféricas.

La incidencia actual de cardiopatías congénitas en España es de 13.6 ‰ (cifra superior a las cifras clásicas de los estudios), objetivándose un aumento del diagnóstico de cardiopatías leves, permaneciendo estable la incidencia de formas graves. La cardiopatía más frecuente es la comunicación interauricular. Si se excluyera ésta de la incidencia global de cardiopatías desciende hasta el 7.29‰.

¿Y a que ha podido deberse este aumento?

 Lo más probable es que no exista un aumento real de la incidencia de las formas leves, sino una mejora del diagnóstico. Actualmente, la ecocardiografía es una prueba que se encuentra más accesible en nuestro medio que anteriormente, realizándose de manera obligada en el estudio cardiológico del paciente pediátrico. En ocasiones, este estudio no lo motivan síntomas cardiacos, sino que se realiza como prueba dentro de protocolos de estudio o para despistaje de afectación cardiaca en otras enfermedades (como el estudio en neonatos de gestaciones mal controladas que van a ser adoptados, o estudio en pacientes con polimalformaciones o anomalías genéticas, deformaciones torácicas, auscultación de soplo sin otra sintomatología asociada…), detectándose de manera casual dichas alteraciones cardíacas, que quizá, no hubieran sido detectadas a lo largo de la vida si no se hubiera realizado el estudio por este motivo. En cambio, los casos de cardiopatías congénitas muy graves o graves, durante la evolución, producen sintomatología cardiaca (de manera precoz o más tardía dependiendo del tipo), por lo que eran casos que acababan diagnosticándose siempre.

¿Qué pruebas le van a realizar?

Si persiste soplo al alta de maternidad (48-72 horas de vida) o previamente si el pediatra lo considera oportuno, se tomarán ciertas constantes como: la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno (valora la oxigenación en sangre gracias a un pulsioxímetro) y tensión arterial en los cuatro miembros, realizándose un electrocardiograma, (ver imagen 4), que es una prueba que registra la actividad eléctrica del corazón que se produce en cada latido cardiaco.
Posteriormente, para completar el estudio (si todo lo previo es normal, puede hacerse posteriormente al alta de la unidad, pero recomendándose de manera precoz), se realizará un ecocardiograma (ver imagen 5) que es una prueba diagnóstica fundamental, ya que podemos obtener una imagen en movimiento del corazón, permitiendo realizar un estudio tanto de estructuras cardíacas como algunas extracardíacas.

Todas las pruebas descritas, se tratan de pruebas totalmente no invasivas (o no dolorosas) para el paciente.


                                          Imagen 4: equipo para realizar electrocardiograma



                                                    Imagen 5: equipo para realizar ecocardiograma




Algunas madres tienen la duda de: ¿es posible detectar todas la cardiopatías durante el estudio ecocardográfico fetal?

Desgraciadamente NO es posible.




Se estima que tan solo el 60% de las cardiopatías congénitas críticas son diagnosticadas por ecografía antenatal.
El estudio ecográfico en las embarazas es dificultoso, ya que depende de características maternas (buena imagen ecográfica, obesidad, alteraciones en pared abdominal…) y fetales (movimiento, posición, tamaño…), que dificultan la realización de los planos a realizar y por tanto, su estudio estandarizado. Y además, no todas las cardiopatías congénitas, se pueden diagnosticar en esta etapa: en ocasiones porque corresponden a estructuras que son normales y necesarias para la circulación en vida prenatal (como por ejemplo, el ductus), en otras ocasiones porque son cardiopatías que se producen de manera evolutiva, es decir, que en un estudio puede ser normal, encontrándose alterado en estudios futuros ó por dificultad del estudio de dichas estructuras en edad neonatal por las características especiales de la circulación fetal (como por ejemplo, drenajes venosos).

domingo, 23 de junio de 2019

MI BEBÉ RECIÉN NACIDO PARECE TENER SED, ¿PUEDO DARLE AGUA?



Ahora que llega el calor, un calor sofocante que sufrimos tanto adultos como bebés, vuelve a surgir la duda entre los recién estrenados padres ¿puedo/debo darle agua a mi bebé? En este post pretendemos darle respuesta a vuestra pregunta sin que quede ninguna duda.

Es muy probable que personas de vuestro alrededor con experiencia en la crianza os digan que "no pasa nada por darle agua a un recién nacido o bebé pequeño". Eso no es cierto. Darle agua a estos niños supone llenar su estómago de un líquido que le quitará la sed pero no aportará ningún nutriente. ¿Y cuál es el problema? Que no pedirá el pecho o el biberón porque tendrá sensación de plenitud, parecerá que ha comido. Eso supondrá que se saltará alguna toma, tantas como veces le ofrezcas agua para que sacie su sed. Cuanto más pequeño sea, más peligroso será este hábito. Un recién nacido NO debe beber agua.

¿Y qué hago entonces, si reclama comida y hace poco que le dí la toma? ¿No puede ser que tenga sed? Por supuesto que es posible que tenga sed, y debemos mitigarla. Pero lo haremos con leche. La leche está compuesta por aproximadamente un 80%-90% de agua, así que tendrá la capacidad de calmar su sed, a la vez que le aportará nutrientes. Una toma de agua de forma constante y repetida en un neonato podría llegar a desnutrirle, pues su apetito se verá visiblemente reducido.

Los recién nacidos necesitan un aporte de agua mayor que una persona adulta para no deshidratarse. Pero este agua SIEMPRE tendrá que ofrecerse en forma de leche.

Si estás dando el pecho, observarás cómo, llegado el calor, tu bebé pide mamar mucho más a menudo, pero las tomas serán breves, de apenas unos minutos de duración. Extraerá la primera porción de la leche que hay en tu pecho, que es la parte más acuosa. Esto equivale a las veces que tú vas al grifo a beber un vaso de agua. No le niegues a tu bebé una toma "extra" por pensar que no puede tener hambre al haber comido hace relativamente poco tiempo. Déjale tomar el pecho a demanda, con la frecuencia y los tiempos que él mismo determine. Y, si estás dando el pecho, no olvides  hidratarte muy bien tú también, bebiendo entre 2 y 3 litros de agua al día.

Si tu bebé toma biberón, ofrécele más a menudo en los días más calurosos, pero procura no aumentar en exceso la pauta médica. Te recomendamos que le ofrezcas la misma cantidad de leche, pero repartida de manera que las tomas sean más frecuentes, pero de menos volumen. A diferencia de la lactancia materna, que es a demanda, en el recién nacido el volumen de leche artificial debe ser respetado para mantener un equilibrio de líquidos y otros nutrientes y no sobrecargarle. De todos modos si observas que pide un poco más, ofréceselo y consulta con tu pediatra siempre que tengas dudas. Ofrécele la toma a temperatura ambiente y será más efectiva para calmar su sed.

Así que ya sabes, mantén bien hidratado a tu bebé este verano, pero de la forma más segura. Tu profesional de la salud te indicará cuándo debes comenzar a darle agua a tu hijo/a. Generalmente esto ocurrirá con la introducción de la alimentación complementaria, alrededor de los 6 meses.  Pero hasta entonces, ¡disfruta de esta etapa sabiendo que estás haciendo lo correcto!




miércoles, 12 de junio de 2019

NO SON GASES




NO SON GASES.
Es habitual al pasar visita en la Maternidad que los padres nos comenten que el niño, recién nacido, ha pasado muy mala noche porque “tiene muchos gases” y en muchas ocasiones esta información se la ha dado algún profesional sanitario.
Publicamos este pequeño post en Nacer en Alcalá para afirmar que NO SON GASES.
No son gases, créeme. Aunque te lo digan una y otra vez, no son gases.
Cuando tu niño es recién nacido, cuando todavía estás en la maternidad, cuando todavía apenas os habéis visto, cuando todavía la lactancia es complicada y quiere tomar a todas horas o se pasa demasiadas horas dormido, cuando llora y llora tan recién nacido todavía: No son gases, créeme.
Haz la prueba, coge a tu bebé, arrópalo en tu pecho, contenlo con tus brazos, presiónalo suavemente contra tu pecho, que vuelva a escuchar tu corazón (la música que tuvo durante toda su vida dentro del útero), o que escuche el corazón de su padre, o de su abuela, o de su hermano. Cógelo y verás cómo se le pasa el llanto, verás como no son gases.
El recién nacido está asustado, todo es nuevo, estaba en un mundo ideal, en agua, flotando, sin frío, sin ruido, sin roces, sin luz…y de repente, le tocamos, luz, ropa, roces, dodotis, esponjas, y sobre todo…falta de “contención”, esos brazos sin control abiertos, esos sustos espontáneos que se dan… Observa a tu bebé, no te pierdas detalle, verás cómo necesitan esa “contención”. Los cólicos del lactante, los “gases” a lo mejor llegan, no digo que no, pero llegan más tarde y verás que en general no se calman en brazos, son diferentes. Nada que ver con esos primeros días de vida. Los cólicos llegan más tarde (si es que llegan). Tu bebé recién nacido, por mucho que llore de noche o de día no tiene gases, tiene necesidad de que le cojas, le acurruques y le des calor y seguridad. Si tiene hambre…llorará y esto no funcionará así que le pones al pecho (o le das su toma) y solucionado. Prueba. No son gases, créeme.

jueves, 30 de mayo de 2019

LAS PRIMERAS HORAS TRAS EL NACIMIENTO DE TU BEBÉ: MOMENTOS IRREPETIBLES



El momento con el que lleváis meses soñando al fin ha llegado. Vuestro bebé acaba de nacer, si todo va bien podréis disfrutar de él piel con piel, lo que ha desmostrado ser lo mejor para recién nacido y madre inmediatamente después del nacimiento. Pero, ¿sabes cómo será su comportamiento en esos primeros momentos de su vida fuera del útero ya? Hablamos de las fluctuaciones que se producen tras el nacimiento en un recién nacido a término sano, conocido como período de transición. Te lo contamos a continuación.

Inmediatamente tras el parto, sucede un período breve de vigilia (primer período de reactividad) en el que el bebé está en una alerta tranquila, tiene una marcada actividad motora, esto es, se mueve mucho, mueve sus manos y sus pies, hace muecas con la cara, llora enérgicamente...Este primer período dura entre 15 y 30 minutos, aunque puede extenderse hasta los 60 minutos.

Si ponemos al bebé en contacto piel con piel, veremos cómo poco a poco  va "reptando" hacia el pezón de la madre, mediante movimientos de flexión y extensión de las piernas, pataleo, cabeceo, mostrando ya sus reflejos de búsqueda y succión, incluso con protusión de la lengua. Verás que en su boca puede haber secreciones, mucosidad.
Si tenéis paciencia, sería ideal dejar que el agarre del bebé fuese espontáneo. Y decimos "si tenéis paciencia" porque a veces cuesta mucho ver cómo está trabajando para conseguir llegar a pezón, y lo que le cuesta. Sin embargo, se ha visto que el agarre espontáneo es lo más recomendable para que la lactancia sea aún más exitosa. Desde nuestra página os animamos a que lo probéis. Aquí os dejamos un breve vídeo para que comprobéis que es posible.

El piel con piel en este período es muy importante, puesto que fisiológicamente la temperatura del recién nacido sufre una disminución y necesita calor para evitar complicaciones. Si el piel con piel no es posible por el estado clínico de la madre o del recién nacido, verás que se coloca al bebé bajo una fuente de calor radiante. ¿Sabíais que el frío puede causar dificultad respiratoria en un recién nacido? El calor que le proporcionan madre o padre es el ideal para el bebé en sus primeros momentos de vida. 
Pasado el primer período de reactividad,comienza un intervalo de reposo. Disminuye la respuesta y actividad motora en general, y el niño suele dormirse. Esta fase puede durar de 1 a 4 horas. Las constantes vitales se normalizan, disminuyen la frecuencia respiratoria y la cardíaca. En esta etapa comienzan los movimientos intestinales, al llegar el aire hasta esta parte del tubo digestivo. En ocasiones los sonidos provenientes del intestino pueden ser audibles, pero tranquilos porque eso no significa que le duela la tripa ni que le siente mal la leche. 
Tras el período de reposo, el niño se despierta para dar comienzo al segundo período de reactividad.
Este espacio de tiempo es muy similar al primer período, pero los movimientos no son tan marcados. Vuelve una ligera taquicardia, el niño responde a estímulos, puede comenzar a realizar meconio o expulsar secrecciones, se observa cierta salivación... Es el momento idóneo para volver a ofrecerle el pecho. Quizás ya no sea tan fácil como la primera vez, de ahí que sea ideal aprovechar esos primeros momentos para que el bebé se familiarice con el pezón materno, pero con mimo y paciencia lo conseguirás. Ante cualquier dificultad que encuentres para dar el pecho al bebé, co sulta con las matronas en paritorio, o con las enfermeras y auxiliares en la planta de maternidad que te ayudarán sin duda encantadas. 
Es de vital importancia que el recién nacido esté muy vigilado durante estos primeros momentos de vida. De ahí que se pida siempre al padre/pareja, o en su ausencia, a cualquier otro familiar o persona de referencia, que permanezca con la madre, que debido al esfuerzo realizado durante el parto puede sentirse débil y tendente al sueño. Además, recomendamos que se eviten las distracciones (la más frecuente, el teléfono móvil) para poder detectar cualquier anomalía que pudiese producirse en el niño. Hablamos de posibles cambios de coloración, atragantamientos, riesgo de caídas... que aunque ocurren en contadas ocasiones (por suerte) , una actuación temprana puede ser crucial para que se resuelva  de la mejor manera posible. Por ello el personal del paritorio estará pendiente en todo momento de madre y recién nacido. No dudéis en consultar cualquier duda que pueda surgiros con respecto al estado del bebé.
Desde nacer en Alcalá, nuestra recomendación siempre será la misma: disfrutad de estos momentos que jamás volverán, porque una especie de magia envuelve cada nacimiento, y sin importar cuántos hijos tengamos, cada uno será único. Y merece ser vivido con los cinco sentidos.
Os recordamos nuestra campaña, cuando nazca vuestro/a bebé: #dejaaunladoelmóvil