Blog creado por neonatólogos y enfermeras de la Unidad de Neonatología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias

jueves, 30 de mayo de 2019

LAS PRIMERAS HORAS TRAS EL NACIMIENTO DE TU BEBÉ: MOMENTOS IRREPETIBLES



El momento con el que lleváis meses soñando al fin ha llegado. Vuestro bebé acaba de nacer, si todo va bien podréis disfrutar de él piel con piel, lo que ha desmostrado ser lo mejor para recién nacido y madre inmediatamente después del nacimiento. Pero, ¿sabes cómo será su comportamiento en esos primeros momentos de su vida fuera del útero ya? Hablamos de las fluctuaciones que se producen tras el nacimiento en un recién nacido a término sano, conocido como período de transición. Te lo contamos a continuación.

Inmediatamente tras el parto, sucede un período breve de vigilia (primer período de reactividad) en el que el bebé está en una alerta tranquila, tiene una marcada actividad motora, esto es, se mueve mucho, mueve sus manos y sus pies, hace muecas con la cara, llora enérgicamente...Este primer período dura entre 15 y 30 minutos, aunque puede extenderse hasta los 60 minutos.

Si ponemos al bebé en contacto piel con piel, veremos cómo poco a poco  va "reptando" hacia el pezón de la madre, mediante movimientos de flexión y extensión de las piernas, pataleo, cabeceo, mostrando ya sus reflejos de búsqueda y succión, incluso con protusión de la lengua. Verás que en su boca puede haber secreciones, mucosidad.
Si tenéis paciencia, sería ideal dejar que el agarre del bebé fuese espontáneo. Y decimos "si tenéis paciencia" porque a veces cuesta mucho ver cómo está trabajando para conseguir llegar a pezón, y lo que le cuesta. Sin embargo, se ha visto que el agarre espontáneo es lo más recomendable para que la lactancia sea aún más exitosa. Desde nuestra página os animamos a que lo probéis. Aquí os dejamos un breve vídeo para que comprobéis que es posible.

El piel con piel en este período es muy importante, puesto que fisiológicamente la temperatura del recién nacido sufre una disminución y necesita calor para evitar complicaciones. Si el piel con piel no es posible por el estado clínico de la madre o del recién nacido, verás que se coloca al bebé bajo una fuente de calor radiante. ¿Sabíais que el frío puede causar dificultad respiratoria en un recién nacido? El calor que le proporcionan madre o padre es el ideal para el bebé en sus primeros momentos de vida. 
Pasado el primer período de reactividad,comienza un intervalo de reposo. Disminuye la respuesta y actividad motora en general, y el niño suele dormirse. Esta fase puede durar de 1 a 4 horas. Las constantes vitales se normalizan, disminuyen la frecuencia respiratoria y la cardíaca. En esta etapa comienzan los movimientos intestinales, al llegar el aire hasta esta parte del tubo digestivo. En ocasiones los sonidos provenientes del intestino pueden ser audibles, pero tranquilos porque eso no significa que le duela la tripa ni que le siente mal la leche. 
Tras el período de reposo, el niño se despierta para dar comienzo al segundo período de reactividad.
Este espacio de tiempo es muy similar al primer período, pero los movimientos no son tan marcados. Vuelve una ligera taquicardia, el niño responde a estímulos, puede comenzar a realizar meconio o expulsar secrecciones, se observa cierta salivación... Es el momento idóneo para volver a ofrecerle el pecho. Quizás ya no sea tan fácil como la primera vez, de ahí que sea ideal aprovechar esos primeros momentos para que el bebé se familiarice con el pezón materno, pero con mimo y paciencia lo conseguirás. Ante cualquier dificultad que encuentres para dar el pecho al bebé, co sulta con las matronas en paritorio, o con las enfermeras y auxiliares en la planta de maternidad que te ayudarán sin duda encantadas. 
Es de vital importancia que el recién nacido esté muy vigilado durante estos primeros momentos de vida. De ahí que se pida siempre al padre/pareja, o en su ausencia, a cualquier otro familiar o persona de referencia, que permanezca con la madre, que debido al esfuerzo realizado durante el parto puede sentirse débil y tendente al sueño. Además, recomendamos que se eviten las distracciones (la más frecuente, el teléfono móvil) para poder detectar cualquier anomalía que pudiese producirse en el niño. Hablamos de posibles cambios de coloración, atragantamientos, riesgo de caídas... que aunque ocurren en contadas ocasiones (por suerte) , una actuación temprana puede ser crucial para que se resuelva  de la mejor manera posible. Por ello el personal del paritorio estará pendiente en todo momento de madre y recién nacido. No dudéis en consultar cualquier duda que pueda surgiros con respecto al estado del bebé.
Desde nacer en Alcalá, nuestra recomendación siempre será la misma: disfrutad de estos momentos que jamás volverán, porque una especie de magia envuelve cada nacimiento, y sin importar cuántos hijos tengamos, cada uno será único. Y merece ser vivido con los cinco sentidos.
Os recordamos nuestra campaña, cuando nazca vuestro/a bebé: #dejaaunladoelmóvil










jueves, 23 de mayo de 2019

EL CORDÓN UMBILICAL: PERDIENDO EL MIEDO A CUIDARLO




Una de las mayores preocupaciones de los padres y madres ante el alta del recién nacido es el cuidado del cordón umbilical. Muchas veces les observamos que manipulan la zona con miedo, temiendo hacer daño a su bebé. Mediante este post intentaremos que los recientes y/o futuros padres/madres sean capaces de realizar los cuidados correctamente y pierdan ese miedo en relación a su manipulación.

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DEL CORDÓN UMBILICAL

Comenzaremos diciendo que el cordón umbilical es un elemento vital e indispensable para establecer la comunicación entre el feto y la madre a través de la placenta. También se trata de es un órgano transitorio, esto es, se hace inútil e innecesario una vez que el bebé está fuera del útero materno, ya que la placenta deja de funcionar al desprenderse de la madre. 
La ausencia de conexión con la placenta es lo que hace que el cordón comience a desecarse y desprenderse, dejando una pequeña herida en el punto de implantación, cuya cicatriz más o menos grande es lo que conocemos como ombligo.

La longitud del cordón umbilical es variable, entre 50 y 60 cm, con un grosor de un dedo, aunque esto es pura estadística, pues podemos encontrar cordones que apenas superan los 30 cm y finos como un bolígrafo, y otros de más de 80 cm con el doble de grosor, o la combinación de todas estas características. Suele presentar una disposición en espiral, casi siempre con vueltas hacia la izquierda.
Su superficie se halla recubierta por la membrana amniótica, y en su interior hay una sustancia gelatinosa conocida como  gelatina de Wharton. En el interior de la gelatina se encuentran los vasos umbilicales. Por lo demás, el cordón carece de nervios y otros elementos, por lo que podemos decir bien alto que EL CORDÓN UMBILICAL NO DUELE.

Los vasos umbilicales son tres: dos arterias y una vena. Las arterias conducen la sangre venosa fetal a la placenta, donde se oxigena y es recogida por la vena umbilical para llegar de nuevo al feto,  proporcionándole el oxígeno necesario para realizar sus funciones vitales. Como ya os habíamos anticipado, existen cordones que carecen de una de las arterias, e igualmente realizan el intercambio con la placenta.

Algunas veces estos grandes vasos pueden formar trayectos sinuosos e incluso pueden parecer retrógrados, lo que origina que el cordón se vea engrosado en ciertos tramos. Son lo que se denomina "falsos nudos", y no repercuten sobre el desarrollo fetal.


 







Algo muy diferente son los "nudos verdaderos", como el que podéis ver en la foto de portada del post. Se trata de nudos reales que se han hecho mientras el feto aún flotaba y podía dar vueltas sobre sí mismo. Cuanto más avanzado está el embarazo, es más difícil que estos nudos se formen, aunque no es imposible. Tradicionalmente se ha dicho que los niños que nacen con un nudo verdadero en el cordón, tienen un "ángel" que les protegerá de por vida. Cierto es que si ese cordón se hubiese apretado en exceso, el riego sanguíneo se hubiese visto interrumpido y con él todas las funciones vitales del feto, ocasionando su muerte.

Al nacer el niño, se observa claramente a través de las paredes del cordón las fuertes pulsaciones de las arterias umbilicales por la acción del corazón fetal. Desde Nacer en Alcalá os invitamos a que le pidáis a la matrona que os muestre el latido una vez que haya nacido vuestro bebé.
Han existido discrepancias sobre e momento adecuado de la ligadura y corte del cordón. Desde hace varios años en nuestro hospital, y siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no se practica el pinzamiento precoz, se intenta practicar el pinzamiento tardío,  que es el que se realiza pasado al menos un minuto desde el nacimiento o bien hasta que el cordón deja de latir, aunque en general no se sobrepasan los tres minutos, siempre individualizando cada caso. Retrasando el pinzamiento del cordón se consigue mantener el flujo sanguíneo entre la placenta y el recién nacido, y eso podría mejorar la dotación de hierro del niño incluso hasta los seis meses de vida. En cualquier caso la OMS no recomienda el pinzamiento y corte precoz del cordón umbilical (menos de un minuto después del nacimiento) "salvo que el recién nacido sufra hipoxia y deba ser trasladado de inmediato para su reanimación".
El cordón se clampa a unos 5 cm de su salida del abdomen del recién nacido, colocando otra pinza a unos 6 cm y cortando entre ambas. Es importante dejar esta distancia entre pinza y abdomen debido a que justo en la zona más cercana a la piel del nño se encuentra un delicado círculo vascular que contribuye al desprendimiento del cordón tras el nacimiento.
En la actualidad se realiza la ligadura con pinzas de plástico desechables, que una vez cerradas no pueden volver a abrirse. La pinza queda de esta manera colocada hasta que se desprende el cordón. La presión ejercida por la pinza sobre la gelatina y los vasos impide la hemorragia a la vez que contribuye a que el cordón se deseque y se necrose (que el tejido muera). Esto ocurre generalmente entre el 5º y 15º día de vida, con más frecuencia hacia el final de la primera semana. Hasta que el proceso finaliza, observaremos cómo la porción de cordón adherida a la pinza va coloreándose con el paso de los días, hasta adquirir una tonalidad oscura, llegando incluso a negra. El olor que desprende puede asemejarse a la carne fresca, pero en ningún caso el olor debe ser desagradable, ni poder olerse a distancia, sin acercar la nariz al cordón.
A veces, tras la caída del cordón, puede quedar algún resto adherido a la piel del ombligo. Esto es algo normal que no entraña ningún peligro. Del mismo modo, en ocasiones se puede observar un pequeño hilo de sangre en la piel o en la zona del pañal donde apoya el cordón, en el momento de la caída o en los  momentos previos: esto es, igualmente, compatible con la normalidad.

¿QUÉ CUIDADOS PRECISA EL CORDÓN UMBILICAL? 

Históricamente se ha recurrido a múltiples técnicas y productos que favoreciesen la caída temprana del cordón e impidiesen las infecciones. Finalmente se ha llegado a la conclusión de que lo único que se precisa para que esto ocurra es que la zona se encuentre lo más limpia y seca posible. El alcohol de 70º, soluciones antisépticas, gasas envolviendo el cordón, etc... pasaron a la historia.
Tan importante como la correcta higiene del cordón, es la correcta higiene de tus manos. NUNCA manipules el cordón sin haber realizado previamente un correcto lavado de manos.

Es posible sumergir la zona umbilical en agua, aunque aún no se haya desprendido el cordón.  
Sí, como lo lees. No lo decimos nosotros, es una recomendación de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Es muy probable que familiares cercanos o amigos contradigan esta información, sobre todo si existe mucha diferencia generacional, pues de esa manera se ha hecho "toda la vida". De hecho, en algunos hospitales y centros hospitalarios se sigue bañando a los bebés sin sumergirles hasta que el cordón se desprende por completo. No es una mala práctica, pero no es necesario llevarla a cabo. Vosotros, como padres, podéis decidir cómo deseáis hacerlo.
* El aseo del cordón debe realizarse de manera diaria, aunque no se realice el baño del recién nacido con la misma frecuencia. Debe lavarse con agua y un jabón neutro, ayudándonos de una esponja limpia o un paño suave y limpio. Como hemos indicado más arriba, el cordón umbilical es indoloro, por lo que podemos limpiarlo sin miedo de hacerle daño al bebé. La correcta higiene es lo más importante ante la prevención de infecciones. Enjabónalo y acláralo bien.
* Una vez que está bien limpio y aclarado, procederemos al secado. Éste debe ser muy meticuloso. Lo realizaremos con una toalla o compresa limpia. Un cordón umbilical húmedo se macerará, tardará más en caerse y es más susceptible de infectarse que uno que se mantiene perfectamente seco. 
* Es suficiente la realización de la higiene del ombligo una vez al día. Sin embargo, si se trata de un varón y en el cambio de pañal observas que ha orinado hacia la zona del ombligo, deberás lavarlo cuidadosamente y secarlo meticulosamente. Si esto ocurre varias veces al día, deberás realizar la higiene del ombligo tantas veces como observes que el cordón permanece húmedo por la orina.
* Cuida de no utilizar lociones o cremas en la base del cordón, pues favorecen la humedad.
* No utilices fajas ni ningún dispositivo que tape la zona del cordón. Antiguamente se utilizaba porque los padres se sentían más seguros si el cordón estaba "sujeto". Más tarde se comprobó que no solo no favorecía el desprendimiento, sino que ocasionaba irritaciones en la zona.
* Nunca tires del cordón, ni aunque esté pendiente de un hilo. Puedes ocasionar una hemorragia.
* La exposición al aire favorece el secado del cordón. Dobla el pañal para dejar que el cordón quede fuera del mismo.
*  La lactancia materna favorece un desprendimiento del cordón más temprano.


 ¿CUÁLES SON LOS SIGNOS DE ALERTA por los que consultar a vuestro pediatra?

* Mal olor de la zona.
* Enrojecimiento de la piel de la base del cordón.
* Secrección purulenta (pus) o sangre, más que el "hilito" del que hablábamos antes.
* Fiebre.

Esperamos que toda esta información os haya sido de utilidad, y el día que tengáis que enfrentaros al cuidado del cordón umbilical estéis perfectamente preparados para hacerlo. Es una etapa muy breve, tanto, que cuando menos lo esperéis tendréis esa pequeña pinza en la cajita de recuerdos de vuestro bebé. 






jueves, 4 de abril de 2019

TETANALGESIA Y SUS VARIANTES: LA PUNCIÓN INDOLORA EN EL NEONATO ES POSIBLE



¿Cuántas veces no has pensado, tras ver sufrir a tu bebé, que te cambiarías por él? ¿Alguna vez has preferido no ver cómo le pinchan, para evitar el sufrimiento?

Hoy te hablamos de un procedimiento muy sencillo que, realizado de manera correcta, alivia casi por completo el estrés y el dolor al que se somete a un bebé durante una punción. Hablamos de la tetanalgesia.
Puedes ver un vídeo demostrativo si pinchas aquí.

El término fue creado por los pediatras M. Merino Moína y J. Bravo Acuña, que elaboraron un interesante artículo que explica lo que significa esta palabra hasta entonces inexistente. Ambos trabajaban en el Centro de Salud El Greco de Getafe (Madrid). Puedes leerlo aquí.

Tetanalgesia hace referencia a la utilización de la lactancia materna como método no farmacológico de control del dolor en el lactante y niño pequeño, mientras es sometido a un procedimiento que a priori resulta doloroso (hablamos, eso sí, de un dolor "menor", en ningún caso sustituye a una anestesia).

Aunque pueda parecer una técnica moderna, lo cierto es que las madres que dan el pecho han sido conscientes desde hace siglos de las propiedades naturales que conlleva el amamantamiento. Siempre se ha sabido que la lactancia materna tiene un efecto reconfortante y balsámico para el bebé, además de proporcionarle alimento. La lactancia es muy utilizada para calmar a un bebé que llora, bien porque se siente solo, porque está angustiado... e incluso, en niños más mayores, como "analgésico" tras una caída, un golpe o cualquier otro disgusto.  El calor materno, el olor, la protección que le otorgan sus brazos y el sabor de esa sustancia dulce en la boca son los que constituyen al éxito de esta técnica. Eso sí, hay que tener en cuenta que su eficacia es mayor cuanto más pequeño es el niño, disminuyendo sus efectos conforme el mismo crece.

¿Cómo se lleva a cabo la tetanalgesia?

¡Es muy sencillo! Tan solo hay que poner al bebé al pecho de su madre antes de comenzar a realizar la técnica dolorosa. Hemos de esperar a que el bebé esté mamando de forma activa para realizar el procedimiento molesto. Esto es muy importante: si el bebé está dormido, la punción le despertará y llorará. Si está con el pezón en la boca, pero no está mamando, ocurrirá algo similar. Sin embargo, si esperamos a que la succión sea continua, podremos pincharle sin miedo a hacerle daño, porque la concentración a la que estará sometido hará que apenas lo note, y siga tomando el pecho como si nada. Aunque se trate de una técnica que requiera varios minutos de duración, el bebé estará tan cómodo tomando el pecho de su madre, que apenas notará nuestras manipulaciones.

¿Tiene otros beneficios? 

Además de la gran ventaja de alivio del dolor para el bebé, este procedimiento tiene otros beneficios. Para la madre, otorga la sensación de servir de ayuda y consuelo para su hijo, además de reforzar la lactancia materna. Para los profesionales, les reconforta el darse cuenta de que pueden contribuir al alivio del sufrimiento en el niño pequeño, además de ayudar en el refuerzo de la lactancia materna que se lleva a cabo con la madre.

¿Y si la madre no da el pecho? 

Si la lactancia materna no ha sido posible o si decidiste desde el principio que le darías biberón a tu bebé, no te preocupes. Existe un procedimiento similar que utiliza una tetina en vez del pezón. Se llama succión no nutritiva con sacarosa.
La técnica consiste en colocar al recién nacido en el regazo de su madre o bien en una cuna. En el primer caso se beneficiará también de la contención, el calor y el olor de su progenitora. Introducimos en su boca un chupete o tetina impregnado con una solución de sacarosa preparada para tal fin. Aunque algunos autores describen que la sacarosa podría administrarse con jeringa, parece haberse encontrado mejores resultados cuando se utiliza unida al chupete, porque potencia el efecto calmante que de por sí se le atribuye. No se ha concluido que mayores concentraciones de sacarosa tengan mayor efecto analgésico.
Al igual que con la tetanalgesia, deberemos esperar a que la succión sea vigorosa y mantenida. En ese punto realizaremos la punción. Debemos advertir a la madre que debe sujetar la tetina o chupete, porque el bebé con sus succiones podría hacer que se le cayese involuntariamente.
Esta técnica también se lleva a cabo en recién nacidos prematuros que aún no pueden amamantar, o cuyas circunstancias impiden que pueda ser arrullado por su madre.

Desde nuestro blog os animamos a proponer a vuestro profesional de la salud el uso de estos procedimientos cuando tenga que realizar una técnica dolorosa a vuestro bebé. A veces la vergüenza nos hace quedarnos callados viendo sufrir al niño, sabiendo que pudimos haberlo evitado. Si bien es cierto que con la edad los efectos disminuyen, podemos aliviar el dolor de nuestros hijos durante muchos meses y, ¿acaso no es eso lo que buscamos de forma repetida durante toda su infancia?


















lunes, 11 de marzo de 2019

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DEL RECIÉN NACIDO: ASÍ SERÁ TU BEBÉ





¿Cómo te imaginas a tu recién nacido? Y si ya lo has visto, ¿fue muy diferente de cómo lo imaginabas?
Cada bebé recién nacido es único, cada uno tiene sus propias peculiaridades: morenos, rubios, con más o menos cabello, delgados o más rellenitos...
Pero sin duda, todos los recién nacidos a término (a partir de la semana 37 de gestación) comparten  unas características comunes. Aquí te vamos a mostrar cuáles son las principales, para que el momento en que veas por primera vez a tu bebé puedas disfrutarlo como se merece, y no lo vivas como un acontecimiento estresante por ciertas cosas que son normales y a ti puedan no parecértelo.

Proporciones: El recién nacido es macrocéfalo por naturaleza. Esto significa que la cabeza es significativamente más grande que el cuerpo, y puede incluso parecer asimétrica dependiendo de la posición que tuviese el feto dentro del útero. Es una característica normal. Además, en su cabeza puede tener alguna irregularidad como el caput o el cefalohematoma que te contábamos en esta entrada. Una peculiaridad de la cabeza del recién nacido es la presencia de las fontanelas. Son debidas a la separación de los huesos de su cráneo, y son necesarias para el desarrollo y crecimiento de su cerebro. Se pueden palpar sin hacerle ningún daño. La más grande, ubicada hacia el frente de la cabeza, tiene forma de diamante, es la fontanela mayor, que se cerrará entre los 9 y los 18 meses de edad de tu bebé. Más atrás, hay una fontanela más pequeña y de forma triangular, la fontanela menor. Quizá ésta ya esté cerrada en el momento del nacimiento. Si no es así, lo hará entre el primer y segundo mes de vida.



También puede parecerte que tu bebé tenga las extremidades cortas en relación al tronco, y así es realmente. A esto se le llama braquitipia. Las piernas y los pies pueden estar curvados hacia adentro, debido a la posicion fetal. Suelen cruzar las piernas firmemente sobre el abdomen en las primeras horas o días de vida, imitando su posición en el interior del útero materno.

Además, el recién nacido suele tener el abdomen ligeramente abultado, debido a que sus vísceras, aún en desarrollo, están muy abultadas. A esto le llamamos en medicina visceromegalia.

Piel y coloración: Nada más nacer, tu bebé puede presentar una coloración azulada, que irá cambiando a rosada en los primeros minutos, en cuanto se establezca la respiración pulmonar. A veces esta coloración es especialmente llamativa, sobre todo en la cara si el bebé tenía alrededor del cuello una vuelta de cordón enrollada. No te asustes. Como te decimos, en unos minutos el color habrá cambiado por completo. En el caso de vueltas de cordón muy apretadas, pueden permanecer en la carita de tu bebé unas manchas moradas, de mayor o menor extensión, o unos puntitos en la frente y mejillas. Tardarán horas o días en desaparecer, pero finalmente se irán. Son debidas a la congestión producida por ese "collar" apretado que tenía alrededor del cuello.
Tu bebé presentará casi con seguridad acrocianosis.  Sus manos y pies conservarán un color ligeramente amoratado o azulado durante las primeras horas tras el nacimiento, aunque el resto de su cuerpo ya presente una coloración rosada, sobre todo si se encuentra en un ambiente no lo suficientemente cálido. Del mismo modo, debido al frío, puede verse que la piel aparece reticulada, es decir, con cambios de color o matiz que recuerdan a un panal de miel por su forma.  Es debido a la inestabilidad normal de la circulación de la sangre en la superficie de la piel. Cuando la circulación sistémica alcance su total normalidad, estas condiciones desaparecerán.




Su cuerpo puede estar cubierto en mayor o menor medida por una sustancia blanquecina o grisácea muy grasa, llamada vérnix caseosa. Se acumula sobre todo en la espalda y los pliegues de las extremidades. Ésta ha sido la protección de su piel para el medio líquido en el que ha estado sumergido, además de protegerla de la deshidratación. Su producción empieza alrecedor de la semana 20 y comienza a ser más lenta a partir de la 36. Es por ello que los nacidos antes de esta semana pueden presentar más vérnix que los nacidos a término. Sirve de ayuda a que el feto se deslice mejor por el canal del parto, y tras el nacimiento, hace de barrera frente a posibles infecciones. Es importante no retirarla, sino esperar a que su piel la absorba con el paso de las horas, como si de una loción se tratase. La vérnix ayudará a que tu bebé mantenga la temperatura en los primeros momentos tras el parto. El conocimiento de todas estas propiedades ha contribuido a que no bañemos a los bebés hasta pasadas al menos 24h desde su nacimiento.



Su cuerpo también puede estar cubierto de un vello muy fino, llamado lanugo, que se reparte sobre todo en brazos, piernas y espalda. Al igual que la vérnix irá desapareciendo poco a poco.




Tu bebé puede presentar también la llamada mancha de Baltz, pues es la mancha que aparece con más frecuencia en el recién nacido. Es una mancha oscura de color azul grisáceo que se extiende por la parte inferior de la espalda y en los glúteos, aunque a veces también aparece en hombros, brazos o piernas (en este caso se le añade el adjetivo de aberrante). Su tamaño varía entre uno y diez centímetros, y tiene bordes irregulares. Es muy frecuente en los bebés de raza asiática (hay quien la conoce como mancha mongólica por esto) o negra. Es más común en los niños con tono más moreno de piel. Se debe a la acumulación de melanocitos, las células que le dan color a nuestra piel. Es totalmente benigna. Si tu bebé nace con ella, verás que alrededor de los dos años su color se acentúa para después comenzar a desaparecer. Pocos son los adolescentes que la conservan y es muy raro que la presente un adulto.




Si es un bebé muy maduro, de más de 40 semanas de gestación, la capa más superficial de su piel puede parecer escamada. Verás como, con el paso de los días, tu bebé se irá "pelando" y eliminando todos esos "pellejitos", sobre todo en manos y pies. En aproximadamente dos o tres semanas habrá finalizado este proceso.
Los hemangiomas planos son manchas rojas que se deben a la agrupación de vasos sanguíneos ensanchados en la piel, y que se dan con cierta frecuencia en los recién nacidos. Suelen aparecer alrededor de la nariz, en los párpados y en el occipucio. Desaparecen con el tiempo, generalmente hacia el primer año de vida o más tarde y hasta ese momento podrás observarlos con un color más intenso cuando tu bebé llore. 
Y hablando de la piel, aunque no esté presente en el momento del nacimiento, nos gustaría también hablarte del millium sebáceo facial, porque puede aparecer a los pocos días de vida. Se trata de unas pequeñas pápulas, de color blanco perlado o amarillento, que se presentan comúnmente sobre nariz, mejillas, frente y barbilla, pero también pueden aparecer incluso en el interior de la boca, en cuyo caso reciben otro nombre (Perlas de Epstein). No pican, duelen ni escuecen y no requieren tratamiento. Son debidas a acúmulos de queratina, que han quedado atrapados en pequeñas cavidades de la superficie de la piel. Te lo contamos porque aparecen en el 40% de los bebés a los pocos días de nacer. Suelen desaparecer de forma espontánea en pocas semanas, aunque se han descrito casos en niños que los han mantenido hasta los cuatro meses, si han aparecido en zonas más sensibles, como los ojos o la boca.



De forma un poco más frecuente, en la mitad de los recién nacidos, puede aparecer también la entidad conocida como eritema tóxico. Te lo contamos aquí porque suele aparecer en las primeras horas de vida, o después del primer día. Se trata en esta ocasión de una erupción maculopapular, con pequeñas protuberancias de color amarillo o blanco circundada por una piel enrojecida. Puede haber pocas o bien acúmulos de varias de ellas. Aparecen por lo general en tronco y extremidades. Tiene la peculiaridad de que en cuestión de horas o días puede cambiar su localización, apareciendo y desapareciendo en diferentes áreas. Es totalmente benigno y generalmente desaparece en unas dos semanas, sin necesidad de tratamiento.  



Otra alteración de la piel que podéis encontrar es la Melanosis pustulosa neonatal transitoria, que son pequeñas pústulas superficiales que se rompen con mucha facilidad y que dejan un collarete de descamación fina y manchas hiperpigmentadas. Sobre todo sale en palmas, plantas, genitales y cuero cabelludo. Las pústulas se mantienen unos dos días pero las manchas pueden durar meses.




 Genitales: Es muy frecuente que el recién nacido varón presente fimosis. Tu pediatra de referencia te irá diciendo cómo hay que tratarlo, pero ya te anticipamos que no hay que manipular la fimosis en los primeros meses de vida. También es posible la presencia de hidrocele, que no es más que la acumulación de líquido en la bolsa escrotal. En la mayoría de los casos el hidrocele se resuelve por sí mismo en 3 a 6 meses.
En las niñas, es muy común que la vulva esté un poco inflamada y de color rojo oscuro. Los labios mayores se presentan hinchados. Pueden tener secrección mucosa o flujo, e incluso puede ser que tengan una pequeña menstruación, debido a la estimulación hormonal provocada por su madre durante el embarazo. Es totalmente normal y no necesita tratamiento.
Esta estimulación hormonal puede hacer que tanto mujeres como varones presenten un abultamiento de las mamas, llamado ingurgitación mamaria y puede observarse una pequeña hinchazón que puede ser asimétrica y de color ligeramente rojizo. Suele desaparecer durante las primeras semanas de vida. Contrario a lo que se pueda pensar, no hay que apretarlos ni masajearlos, pues no desaparecerán antes por llevar a cabo esta práctica, y puede provocar infecciones tipo mastitis.

Cara: Los bebés suelen llegar al mundo con la cara muy hinchada, debido al acúmulo de líquido y el paso a través del canal del parto. Podrás observar que las fotografías que le hagas durante las primeras horas difieren mucho de las que tomes días después.
Sus párpados generalmente estarán hinchados, y a veces no les permiten abrir bien los ojos, pero en la mayoría de los casos el bebé mostrará apertura ocular desde los primeros minutos de vida. Si el expulsivo ha sido complicado, pueden presentar una leve hemorragia en la conjuntiva (parte blanca del ojo), que desaparecerá en pocos días.  Cuando los abra, podrás observar que tienen un color gris o azulado, pero la pigmentación completa del iris no se alcanzará hasta los 3 o los 6 meses, por lo que no podrás saber cuál será su coloración real hasta ese momento.
Su nariz o sus orejas pueden aparecer deformadas o dobladas, debido a la postura que tuviese en el útero materno. Con el paso de los días, recuperarán su aspecto original.
Su boca puede presentar las llamadas Perlas de Epstein,  que se sitúan sobre todo en el paladar o sobre las encías, pareciendo futuros dientes que están por salir. Son muy comunes, afectan a cuatro de cada cinco niños. Son bultitos blancos de entre 1 y 3 milímetros, que están llenos de proteínas. Es una afección que no produce dolor y es totalemente benigna, no requiere tratamiento. Es la variante del millium facial del que te hablábamos más arriba.



Ahora que ya conoces cómo puede ser el aspecto normal de tu bebé tras el nacimiento, esperamos que puedas disfrutar de ese momento tan importante con total tranquilidad. Porque, sin duda, lo recordarás durante el resto de tu vida.











lunes, 4 de marzo de 2019

CAPUT Y CEFALOHEMATOMA: ¿POR QUÉ MI BEBÉ HA NACIDO CON LA CABEZA ASÍ?


En esta ocasión os vamos a hablar de dos entidades muy conocidas que se dan en el recién nacido en los primeros momentos del postparto y que en ocasiones alertan mucho por la deformidad craneal que producen. Aquí os contamos las diferencias y sobre todo os transmitimos tranquilidad porque son lesiones que habitualmente no tienen ninguna complicación y se resuelven con el paso del tiempo. Hablamos del caput y del cefalohematoma.  

 CAPUT: Corresponde al edema de cuero cabelludo producido por la acumulación de líquido subcutáneo extraperióstico (esto es, por fuera de la membrana que recubre el hueso craneal) y que en ocasiones podría ser hemorrágico. Se produce por la presión del trabajo de parto. Se extiende sobre las líneas de sutura (líneas donde se juntan dos huesos craneales) y puede ser extenso. Sus márgenes están mal definidos y generalmente se sitúa sobre la región del cuero cabelludo que apoyaba en la pelvis materna (presentación) y suele asociarse a moldeamiento craneal (“cabeza con forma de pepino”). La lesión es autolimitada, es decir, se resuelve espontáneamente en un tiempo, y no deja secuelas.
El caput succedaneum por vacío tiene márgenes bien delimitados y se produce por la presión negativa ejercida por la ventosa.




 CEFALOHEMATOMA: Acumulación de sangre bajo el periostio causada por la rotura de las venas superficiales situadas entre el cráneo y el periostio. La lesión no sobrepasa las líneas de sutura. Es un fenómeno que puede ocurrir en un parto normal, aunque es más frecuente en un parto instrumental con fórceps o ventosa. No requiere tratamiento y en general evoluciona favorablemente, aunque a veces puede contener gran cantidad de sangre, lo que produce anemia y aumento de la bilirrubina en sangre (ictericia).




Así que ya sabéis, si cuando veáis a vuestro bebé por primera vez su cabecita está un poco deformada... ¡no os agobiéis y seguid disfrutanto de un momento tan único y maravilloso!

miércoles, 27 de febrero de 2019

EL BIBERÓN: CLAVES PARA PREPARARLO DE FORMA SEGURA




Si has decidido alimentar a tu bebé con leche de fórmula, o si vas a continuar con la lactancia materna pero las circunstancias hacen que debas intruducir algún biberón de fórmula artificial (lactancia mixta), aquí te dejamos las principales claves para que preparar un biberón no sea una tarea estresante y dificultosa, sino que la realices con total tranquilidad y seguridad.

¿Qué agua elegir? 

Si vives en una localidad con agua del grifo potable y de baja dureza, no hay ningún problema en que la utilices para preparar el biberón. Eso sí, deberás hervirla durante 1 a 5 minutos para asegurar la ausencia de microorganismos perjudiciales que puedan estar presentes en ella. No la hiervas más de cinco minutos porque la evaporación puede hacer que se concentre una cantidad elevada de sales minerales y otros elementos que no son adecuadas para el organismo de tu bebé. Un exceso de estos elementos puede afectar a su sistema renal, aún inmaduro. Si vives en una zona costera, ten en cuenta que además el agua de tu zona puede contener metales pesados.
Si no estamos seguros de que el agua de nuestro grifo sea adecuada, podemos recurrir al agua mineral. Si utilizas agua embotellada, fíjate bien que posea una mineralización débil (residuo seco inferior a 500 mg/l ) o muy débil (inferior a 50 mg/l ). Esto es importante porque gran cantidad de residuo seco (sales disueltas provenientes de las características del terreno en el que está ubicado el manantial) puede afectar al sistema renal de tu hijo como te contábamos más arriba.

¿Es necesario hervir el agua mineral? 
En este caso, podríamos pensar que no es necesario que se hierva, porque si bien el agua embotellada no es estéril, está envasada en las mejores condiciones, y las analíticas a las que se ve sometidas obligan a las marcas a realizar el embotellado de la manera más limpia posible. Y estaríamos en lo cierto. Pero lo que también es cierto es que los botes de leche en polvo no son estériles, a diferencia de las preparaciones líquidas, por lo que pueden existir bacterias perjudiciales para el bebé.
Si mezclamos la leche en polvo con agua entre 70 y 90ºC, estaremos matando todas las  bacterias y microorganismos que pudiesen estar presentes.

Tras hervir el agua, déjala enfriar entre 5 y 30 minutos antes de preparar el biberón, para que alcance una temperatura de unos 70ºC. Mezclarla a 100ºC puede suponer que el polvo precipite y sea muy difícil homogeneizar la suspensión. Lo ideal es que la viertas en la cantidad adecuada en el biberón y la dejes enfriar ahí.

¿Qué leche utilizar? 

Si tu bebé necesita una fórmula especial por alguna circunstancia, tu pediatra te pautará la leche que deberás adquirir. Es el caso de las fórmulas hidrolizadas si el  bebé es alérgico a la proteína de leche de vaca (aunque su diagnóstico suele ser más tardío, no en los primeros días de vida). Si no necesita ninguna leche especial, deberás elegir una fórmula de inicio o 1, indicada desde el primer día de vida y hasta los 6 meses. La marca la decides tú, en función de tu economía o tus preferencias. A partir de los 6 meses el bebé deberá pasar a una fórmula de continuación o 2. También existe una fórmula para bebés prematuros, la fórmula prematura ó 0. Si tu bebé ha nacido prematuro, el neonatólogo decidirá si tu bebé la sigue necesitando al alta hospitalaria, o si ya puede pasar a una fórmula de inicio. Tu pediatra de Atención Primaria te indicará hasta cuándo tomará esta leche de prematuros en caso de haberla necesitado tras el alta.

¿Por dónde empiezo?

Como en todo o casi todo lo que vayas a hacerle a tu bebé, lo primero de todo es tener  una correcta higiene.
Lava bien tus manos con agua y jabón y sécalas con un paño limpio justo antes de comenzar a preparar el biberón. Haz lo mismo con la superficie donde vayas a prepararlo.

¿Es preciso que los utensilios (biberón, tetinas) estén esterilizados? 

No, no es estrictamente necesario. Eso sí, deben estar perfectamente lavados con agua caliente y un jabón neutro. El lavavajillas, por las altas temperaturas que utiliza en su ciclo de lavado, es una buena opción para lavar todos los utensilios necesarios. Si no dispones de él, límpialos con un cepillo adecuado y agua bien caliente.
La esterilización puede llevarse a cabo una o dos veces a la semana, como ampliación de la garantía de una limpieza perfecta.
Además, debes revisar periódicamente y sustituir tetinas y biberones si están rotos o deteriorados, o si el desgaste en las marcas de medida te impide ver bien las cantidades.

¿Cuál es el orden correcto? 

Quizás estemos en el punto más importante en la preparación de un biberón. Siempre debe medirse primero el agua. No hacerlo así supone que la concentración recomendada para la alimentación de tu bebé no se está respetando. Una vez echado el polvo es imposible medir el agua con exactitud. Si has echado más de la cuenta, la leche estará más diluida, con lo que puede ser insuficiente para que tu bebé gane peso y se mantenga bien alimentado. Poner agua de menos es también algo grave, porque estaremos concentrando más la fórmula, lo que puede afectar también a su sistema renal y digestivo.
Así que, como indicábamos más arriba, lo ideal es hervir el agua, echarla en el biberón en la cantidad adecuada según las tomas que queramos preparar y esperar unos 5 minutos a que se enfríe. En ese momento agregamos la leche en polvo y homogeneizamos.

¿Cuál es la cantidad de leche en polvo que debo utilizar?

Si bien existe consenso en la cantidad de agua por cacito de leche, consulta siempre las instrucciones del fabricante sobre la dilución correcta. Está estandarizada en

                                     30 ml de agua= 1 cacito enrasado de leche en polvo

Cuida de utilizar siempre el cacito que viene en cada bote de leche. Si cambias de marca, tira el cacito anterior y utiliza el que va incluido con la nueva leche. Además, no te recomendamos que guardes cacitos de botes de leche gastada. Estrenar cacito con cada bote de leche garantiza una mayor limpieza en la preparación. Utiliza siempre el accesorio suministrado para enrasar el cacito, o en su defecto un cuchillo limpio, y nunca presiones el polvo para que quepa más.
Ahora bien, si tu hijo toma 30 ml de leche no hay problema, ponemos 30 ml de agua y 1 cacito de leche en polvo. Si toma 60 ml, pondremos 60 ml más 2 cacitos de polvo. Pero, ¿y si toma 40 ml cada vez? No podemos poner 40 ml de agua en el biberón y luego "un cacito y un poquito más", estaríamos incurriendo en un grave error. En este caso deberíamos preparar 60 ml de leche, esto es, 60 ml de agua y 2 cacitos. Luego le ofreceremos al bebé los 40 ml que tiene pautados. Nunca estimes "a ojo" la cantidad de agua o de fórmula en polvo. Si lo haces, la concentración no será la adecuada.

¿Puedo preparar varias tomas de una vez?

Por supuesto. Puedes calcular las tomas para toda la noche, o para un día completo, teniendo en cuenta que la leche preparada tiene una validez de 24 horas en el frigorífico.
Para ello, calcula la cantidad de toma para esas 24 horas. Pongamos el ejemplo de que toma 70 ml por toma, y demanda cada 3 horas. Como serían 8 tomas, multiplicamos 70x8= 560 ml toma al día. Como 560 no es un múltiplo de 30, porque 560:30= 18,6666, deberemos preparar 19 cacitos, que irán con 570 ml de agua (19 cacitos x 30 ml por cada cacito). Así habremos respetado la concentración. Recordad que hemos dicho que en ningún caso podemos aproximar ni calcular "a ojo".
Una vez preparada la leche (en estas cantidades tan grandes, deberás utilizar varios biberones) deberás enfriar rápidamente bajo el grifo o en un recipiente de agua con hielo aquella que no vayas a utilizar en ese mismo momento. Una vez fría introdúcela en el frigorífico. Recuerda que, como te contábamos en esta entrada sobre la conservación de la leche materna, la puerta no es el mejor lugar para refrigerar cualquier preparación que va a ofrecerse a un bebé.
Ten en cuenta que a temperatura ambiente la leche no debe permanecer más de dos horas tras su preparación.Y que, como ocurre con cualquier otro tipo de leche, cualquier biberón que ya haya sido calentado deberá deshecharse. No puede volver a refrigerarse ni tampoco recalentarse. Por ello, utiliza un biberón más pequeño para calentar la leche que el bebé vaya a tomarse en ese momento. Las vías para calentarlo serán, como en el caso de la leche materna, el baño maría o un calientabiberones. 
La temperatura idónea para administrar la leche a tu bebé está entre los 35 y los 37ªC. Puedes probarlo en la cara anterior de tu muñeca para asegurarte de que no quema. Si apenas sientes la leche, la temperatura será la adecuada. No debes notarla caliente. No es recomendable que lo pruebes directamente de la tetina, nuestra boca es un foco de gérmenes que no debería entrar en contacto con tu bebé.

Esperamos que estos consejos te sirvan de ayuda si algún día debes preparar un biberón. No obstante, no dejes de preguntar a tu pediatra o enfermera de referencia todas las dudas que pudieran surgirte al respecto. La correcta alimentación de tu bebé está en tus manos.





jueves, 21 de febrero de 2019

MÉTODO MADRE CANGURO: UNA VUELTA AL PARAÍSO




Imagina una situación, un momento que hubieses deseado que nunca terminase. Un atardecer en la playa, un baño relajante, un paseo por un bosque en otoño… Ahora imagina poder volver allí una y otra vez. Y vivir las mismas sensaciones. Cada día. Incluso varias veces en un día.
Eso es justamente lo que le ocurre a un bebé prematuro cuando practica el método canguro. Vuelven a él las reminiscencias del útero materno: su calor, su olor, la respiración, los latidos del corazón… Es como volver al paraíso. Como regresar al sitio donde debió permanecer por más tiempo, porque ahí es donde necesitaba estar.
Numerosos estudios hablan de los beneficios del método madre canguro, que fue utilizado por primera vez por el neonatólogo Edgar Rey Sanabria, en Bogotá en el año 1978. Surgió de la carencia de incubadoras en el Instituto Materno Infantil en el que trabajaba, lo que propició que varios prematuros tuviesen que compartir dicho dispositivo, con el consiguiente aumento de las infecciones en esos niños. De ahí la idea de no separar a los niños de sus madres para su atención como se había hecho hasta ese momento. Visto entonces que la mortalidad comenzó a disminuir, se siguió practicando el método y se ha continuado haciendo hasta nuestros días, ya no como una necesidad institucional, sino como una terapia complementaria en el cuidado del neonato prematuro.
Pero, de todos los beneficios, nos quedamos con uno que habla por sí mismo: reduce el estrés del neonato prematuro (estudio realizado en el Hospital Gregorio Marañón en 2011 por Collados-Gómez, L. entre otros). Porque salir a un ambiente donde, aunque sea de forma mínima, debemos manipular al niño, le supone un estrés. Un estrés continuo, que sólo es capaz de eliminarse de manera temporal al disfrutar del piel con piel con la madre y el padre o pareja.

¿Cómo se realiza el método madre canguro?

- La persona que va a realizarlo (madre/padre o pareja) no necesita ningún atuendo especial. Tan sólo debe llevar una prenda que pueda abrirse por la parte delantera y que tenga un grosor acorde a las características ambientales.
- El bebé sólo llevará un pañal y un gorro si la temperatura de la sala donde se llevará a cabo está entre los 22 y los 24ºC. Si es inferior, deberá llevar además una camiseta de algodón sin mangas abierta por la parte delantera, de manera que permita que el rostro, pecho, abdomen y extremidades se mantengan en contacto piel con piel. Posteriormente, se cubrirá al bebé con la ropa habitual o bien con una mantita o paño suave.
- La madre/pareja se colocará en una silla o sillón lo más cómodo posible, ligeramente reclinado. Es ideal un sillón con respaldo ajustable.
- Se debe colocar al bebé entre los pechos de la madre, en posición vertical, de modo que el pecho del niño quede en contacto con el de la madre. La cabeza quedará vuelta hacia un lado y ligeramente extendida. Hay que evitar tanto la flexión hacia adelante como la hiperextensión de la cabeza. Las caderas deberán estar flexionadas y las piernas extendidas en una postura que recuerde a la de una rana. Los brazos también deberán estar flexionados.
- Lo ideal es que el adulto que esté realizando el piel con piel se centre en las sensaciones que esta práctica le transmite, olvidándose de teléfonos móviles o cualquier otro aparato electrónico que pueda interferir.
- Además de la temperatura, otras condiciones ambientales también deben cuidarse: luz tenue y el mayor silencio que permita la unidad donde se realice.
- Debido al estrés al que sometemos al neonato al sacarle de la incubadora, la duración mínima del método debe ser de una hora. Si adulto y bebé están cómodos, podría prorrogarse el tiempo deseado.
- Para realizarlo es necesario que tanto la madre como el bebé tengan una situación clínica estable.


                                   

                                                   (Dibujo extraído de la publicación “Método madre canguro, guía práctica”. OMS 2004)



Beneficios del método madre canguro:

-        Incrementa la prevalencia y la duración de la lactancia materna, con las ventajas que ello conlleva. Es ideal que la madre se extraiga leche justo después de realizarlo. 
-        Ayuda al control de la temperatura.
-    Mejora de los ritmos cardiaco y respiratorio, la respiración, la oxigenación, el consumo de oxígeno, la glucosa en sangre, los patrones de sueño y el comportamiento.
-     Reduce el estrés del neonato y también de su madre, expresando éstas una mayor confianza, autoestima y plenitud, al sentir que pueden hacer algo positivo por su bebé. Disminuye el riesgo de depresión post-parto.
-     Reduce el riesgo del neonato de padecer infecciones, al ser colonizado por la flora de sus   progenitores.
-         Favorece el vínculo afectivo-emocional entre el bebé y sus padres.


Cuarenta años han pasado desde la primera vez que se llevó a cabo, y hoy en día sigue pareciendo un método moderno, con el que disfrutan aquellos que lo realizan y los profesionales sanitarios que tenemos la gran suerte de contemplarlo.